Nivel de penetración de Internet por edades

(con algunos datos actualizados a 2012)

Fuente: Política en la era Facebook. La Vanguardia. Abril 2011. Más estudio Ómnibus del CIS, Abril 2012 y del CEO de la Generalitat, Junio 2012 (añadido posterior)

 

Sobre l’estudi 2.736 del CIS.”Internet y participación política en España. CIS, Opiniones y Actitudes, 2011”

 “Los estudios sugieren que internet no acentua la participación política en España, sino que se limita a reflejarla…”

 

Sobre una población estudiada de entre 18 y 70 años:

Sólo un 7% de la población participa políticamente mediante internet, sin hacerlo por los canales habituales

Tasa de conexión: 61%

Tasa de usuarios (de internet): 51%

De este 51%, sólo un 50% accede diariamente a la Red

(Por otros estudios, del CEO Generalitat 2012 y otros, de este 50% sólo un 23% accede diariamente a las redes sociales). ATENCIÓN!!!

 

Por edades, del 51% de usuarios, % de utilización

(por otros estudios, entre 14 y 18 años, el 90-95%)

En primer lugar,             entre 18 y 29 años, el 85%

En segundo lugar,          entre 30 y 39 años, el 69%

En tercer lugar,              entre 40 y 49 años, el 60%

En cuarto lugar,             entre 50 y 59 años, el 41%

En quinto lugar,             entre 60 y 69 años, el 18%

En último lugar,                    más de 70 años, el 4%

ATENCION Y AVISO A LOS JOVENES Y LOCOS POR LAS NTIC Y INTERNET QUE PROYECTAN SU MOTIVACION/AFICION PERSONAL COMO SI ESTE FUERA UN INSTRUMENTO UTIZADO EXACTAMENTE IGUAL POR TODA LA POBLACION (QUE A SU VEZ TIENE DERECHO A  NO UTILIZARLO)

 

 Una primera reflexió a tenir present, si creuem aquestes dades, amb els segments de població més participatius políticament, es que un i l’altre van a la inversa.

 

Es a dir, el segment de població més connectat, no pot votar (no te edat), el segon més connectat, es el més abstencionista i així….fins a la inversa, el sector de població menys connectat, la gent gran, es el que més vota. Aquesta equació sociològica sembla no es coneix, o s’ignora o menysprea, o relativitza, però està sent la tomba de molts partits d’esquerra*, enlluernats pel miratge de les NTIC i les xarxes 2.0, la propaganda de la UOC, el Manel Castells, la “promoció” de TV3, etc. etc. etc. Ara afegida a la propaganda dels mitjans sobre Tunísia, Egipte, etc.: (la revolución google, la primavera facebook, etc)

 * I del mateix declivi del moviment 15-M, que ho aposta tot a les assemblees  i internet, quelcom difícilment suportable de forma permanent, obviant la necessitat de participar, concretar, decidir i executar en petits grups i pell amb pell.

 

Sobre información política a través de la Red:

Del 51% de usuarios totales conectados, sólo un 45% busca información política a través de la Red, y lo más destacable, de éstos un 50% lo hace una vez al mes como media. Esto supone, que de forma habitual, menos del 15% de la población utiliza este medio, frente a un 30% la prensa, un 50% la radio y un 90% la TV. ATENCIÓN AL DESPRECIO DE LA IZQUIERDA, INCLUSO LA RADICAL, AL “PAPEL” A Y LA PRESENCIA

Del 51% de usuarios totales conectados, sólo un 19% ha visitado la web de una organización política y sólo un 3% está suscrito a algún boletin electrónico sobre actualidad o información política.

De ello se deduce que menos del 10% de la población utiliza webs políticas y menos del 2% estaría suscrito a una publicación digital de caracter político.

Òbviament aquest percentatge, es concentra a les franges d’edat més joves (18-25), i molt joves (14-18), entre un 80-90%

Per tant una política d’imatge i comunicació (que no de comunicació, difusió i estratègia, com seria molt millor tenir, i quasi cap org. practica) sostinguda o orientada únicament a Internet, xarxes socials, al 2.0,  exclou a més del 80% de la població, i està abocada al fracàs. En el cas de la gent gran, una política de comunicació orientada únicament a les xarxes 2.0 exclou al 90-95% de la gent gran, que es la que més vota)

Que hi hagi una certa o molta censura en alguns mitjans tradicionals, no equival a apostar o tirar pel dret, amb els nous mitjans. I a oblidar la necessitat que hi ha de fer pedagogia política “in company”, a mida, presencial, pell amb pell, cara a cara, i marcant la diferència amb més proximitat física, més continuada i facilitant la participació local

Òbviament, cercar la màxima proximitat física i complicitat físicoemocional, vol dir baixar al terreny, arremangar-se i situar com estratègia de primer ordre la presència al llarg i ample del teixit social, donant joc al màxim de persones, col·laboradors, simpatitzants, independents, professionals, activistes, militants, voluntaris, etc. etc. i per tant a fer moltíssima sinergia social i pedagógica: xerrades, encontres, presentacions, tertúlies, taules rodones, fòrums, sopars, jornades, etc. així com també fer difusió escrita (fulletons, manifestos, quaderns, fulls informatius, etc etc en paper) Quin problema hi ha a escriure en paper i/o a parlar en públic, quan la gent es el que nota a faltar amb tant internet i tanta política de campanar?

                     Por conceptos, utilización de internet

Busqueda de información general:   95%

Correo electrónico:                       85%

Descargar archivos:                                76%

Navegar en webs:                                    66%

Gestiones bancarias:                              41%

Compras:                                                    37%

Chatear:                                                      29%

Mantenimiento de blog o pag            22%

Llamadas telefonia digital                    15%

Inform/comunicación política    10%

A DESTACAR EL DATO DEL CORREO-E, MUY DESPRECIADO ACTUALMENTE POR LA IRRUPCION DE LAS REDES SOCIALES y por…..otras razones también…..

En lo que se refiere a una participación más activa,

Sólo un 2,3% ha contactado con algún partido político, un 7,2% ha firmado en alguna petición, manifiesto o recogida de firmas, y un 10% habría participado en un foro social.

Atención: dato actualizado por el último estudio Ómnibus del C.I.S. 2012 (La Vanguardia 12-05-2012): Sólo el 6,7 de la población utiliza los foros de las redes sociales, lo que indica un bajón con respecto al año anterior y probablemente un síntoma…

Sobre el consumo de información política: Del total de población

50% no utiliza internet      28% nunca busca info pol. en internet

7% alguna vez, ocasionalmente                   8% más de 1 vez por semana

4% una vez por semana                                 3% una vez al mes

 

Autores antidigitales, digitalización, nuevas tecnologías sociales

Javier Celaya. Dosdoce.com . 05-09-2012

En los últimos meses he leído una serie de libros muy interesantes que aportan miradas opuestas sobre el impacto que está teniendo Internet en la sociedad. Tras su lectura, he decidido agrupar a sus autores en dos grupos antagónicos de opinión: la Escuela del Optimismo Digital y la Escuela del Pensamiento Crítico Digital.

Los miembros de la Escuela del Optimismo Digital defienden fervorosamente las contribuciones y transformaciones sociales que sin duda aportan las nuevas tecnologías sociales y empresas como Amazon, Facebook, Google y Twitter. Esta escuela está formada por líderes de opinión como Jeff Jarvis, autor del libro “Partes Públicas”; Rachel Botsman, autora de “Lo que es mío es tuyo”; Clay Shirky, autor de “Excedente Cognitivo”; y Chris Anderson, autor del libro “Gratis”, entre otros.  Estas personas gozan de una amplia visibilidad en el mundo analógico e Internet puesto que sus opiniones son arropadas por los promotores de las principales empresas de la economía digital. Es cierto que estos autores cuestionan, de vez en cuando, alguna actitud o decisión de las empresas que representan el nuevo mundo digital, pero lo hacen con la boca pequeña… En sus blogs, libros y conferencias destacan principalmente las oportunidades que ofrece el uso diario de todo tipo de tecnologías sociales, sin dedicar mucho tiempo ni análisis a los posibles peligros o aspectos negativos a tener en cuenta.

Por otro lado, la Escuela del Pensamiento Crítico Digital está representada por un creciente número de personas que cuestionan abiertamente el excesivo peso que están teniendo los intereses económicos de las empresas promotoras de la industria del “compartir” frente a los intereses públicos de la ciudadanía. Este grupo de opinión está formado por personas como Jaron Lanier, autor del excelente libro “Contra el rebaño digital“; Nicholas Carr, autor de “¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales“; Douglas Rushkoff, autor de “Program or Be Programmed”; Daniel J. Solove, autor de varios libros sobre la privacidad; o Sherry Turkle, autora del polémico libro “Alone Together”, entre otros autores y líderes de opinión.

Desgraciadamente, he visto cómo en varias conferencias y blogs estos autores han sido clasificados como “tribu de aprensivos” por plantear abiertamente la necesidad de abrir un debate sobre el rumbo que está tomando la web social. Me parece muy injusto que se les etiquete de “autores antidigitales” dado que estas personas gozan de un reconocido prestigio académico y profesional, y no me parece correcto poner en duda la contribución de este debate al desarrollo de Internet. Cuestionar la posición dominante de Google o Amazon o la falta de escrúpulos de la política de privacidad de Facebook no significa que seas un autor antidigital.

Ninguno de los miembros de esta escuela de opinión, de la que me siento muy cercano, rechaza los enormes beneficios y oportunidades que ofrece la incorporación de las nuevas tecnologías en la sociedad, tan sólo alertan sobre los intereses económicos compartidos entre las empresas que fomentan la economía digital. Creo que las personas que tienen ya una reconocida trayectoria digital deben asumir el papel de cuestionar abiertamente la forma en que estamos incorporando las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de nuestras vidas (personal, educativo y profesional). Las empresas interesadas nunca lo harán.

Tras llevar cerca de 13 años analizando el impacto de las nuevas tecnologías en las empresas y en la sociedad, estoy llegando a la triste conclusión de que en varios aspectos en vez de progresar estamos retrocediendo. Si observamos con un espíritu crítico el impacto que está teniendo la irrupción de las tecnologías sociales en la forma en que acceden a la información en Internet y en cómo gestionan el conocimiento, en los hábitos de lectura y escritura de los ciudadanos, en la cantidad de información personal que compartimos sin sentido, en el desconocimiento general que tienen los usuarios sobre las herramientas que utilizan, etc., podemos deducir que la sociedad que estamos construyendo no sólo no mejora las deficiencias del anterior mundo analógico sino que en muchos aspectos incluso las empeora.

 

Nos estamos cargando el Planeta Internet

Creo que a lo largo de la primera década de este nuevo siglo hemos vivido un exceso de entusiasmo en relación con las bondades derivadas de la incorporación de las tecnologías de la información (TIC) en la sociedad sin analizar detenidamente las contraprestaciones que pagaremos a medio/largo plazo. Este exceso de entusiasmo me recuerda al que vivimos hace ya tres o cuatro décadas con el inicio del debate sobre el impacto de la sobreproducción en el medioambiente. Al igual que ahora, existían dos escuelas de opinión. Por un lado, los más optimistas, que abanderaban el postulado de los intereses de las empresas industriales, nos decían que los grados de contaminación no eran preocupantes y que tarde o temprano la propia industria daría con una manera de eliminarla…

Sin lugar a dudas esta escuela convenció a mucha gente, dado que hemos estado a punto de cargarnos el planeta Tierra. Tan sólo un pequeño grupo de “científicos disidentes” voceaban los peligros que acarreaba ese desenfreno industrial. Poco a poco las voces ecologistas fueron haciéndose un hueco en el debate, y afortunadamente hoy en día la mayoría de los consumidores hemos desarrollado una mayor sensibilidad ante la necesidad de cuidar el medioambiente. Aunque aún no hayamos cambiado completamente nuestros hábitos de consumo, entendemos que no podemos continuar produciendo y consumiendo de esa forma. Somos cada día más conscientes de que debemos buscar nuevas energías alternativas y que no debemos permitir que la industria siga haciendo con este planeta lo que le apetezca. Hemos creado organismos y leyes que establecen límites de contaminación por países e industrias. Los medios de comunicación siguen muy de cerca el incumplimiento de las mismas y hasta algunos partidos políticos han convertido esta lucha en su emblema. Aunque no sea un mundo perfecto y quede mucho por recorrer, al menos nos hemos despertado del letargo medioambiental en el que vivíamos.

¿Cuándo vamos a levantarnos del aturdimiento digital en el que vivimos y a analizar detenidamente las contraprestaciones que pagaremos a medio/largo plazo  si no cambiamos de rumbo? Al igual que en mi anterior libro, La empresa en la web 2.0, cuestioné los riesgos sociales y económicos que conlleva la posición dominante de Google como puerta global de acceso a la información y la interesada escuela de la gratuidad, en mi próximo libro “Cultura Compartida”, que se publicará en pocos meses, vuelvo a cuestionar varias contrapartidas derivadas de la era digital que debemos tener muy en cuenta. Los lectores de mi próximo ensayo podrán reflexionar sobre temas tan de actualidad como la pérdida de privacidad en las redes sociales, el auge de la financiación colectiva (crowdfunding), la gradual desaparición de muchas empresas debido al cuasi monopolio de Amazon como plataforma de comercio electrónico o la creciente desaparición de derechos adquiridos como ciudadanos y consumidores en la era analógica.  Ser un defensor de la privacidad y de la intimidad no significa convertirse en un “disidente digital” y esto está ocurriendo. Aunque a lo largo del ensayo los lectores verán que no tengo respuestas concretas para algunas de las 50 reflexiones que desarrollo a lo largo del libro, el objetivo de publicar el mismo es ordenar estas ideas con el fin de ver con mayor claridad las oportunidades de creación y divulgación que nos ofrece la nueva era digital, así como los riesgos y aspectos negativos que debemos tener presentes.

 

La industria del compartir: ¿Es necesario compartir tanto?

En la nueva era que nos ha tocado vivir, empresas como Google, Pinterest, Facebook, Foursquare o Twitter están creando una nueva cultura social donde nos animan continuamente a compartir en tiempo real todo lo que hacemos con todo el mundo. Los “autores optimistas” señalan que cuanto más compartamos más nos beneficiaremos de lo que comparten los demás. En teoría es una frase que todos apoyaríamos, pero en la práctica muy poca gente comparte en Internet contenidos originales: tan sólo el 5% de los internautas los crea; el resto se dedica a criticar, retuitear o como mucho a decir “me gusta”.  Si ésta es la sociedad digital que estamos creando, mejor apagar la tableta y volver a leer en papel…

Esta entusiasta escuela también señala que un excesivo recelo por mantener nuestra intimidad puede hacer que perdamos la oportunidad de conocer nuevas personas, un nuevo trabajo y hasta negocios… Los promotores de esta escuela no deben olvidar que los actuales protagonistas de la Web 2.0 (Facebook, Twitter, Google+, Foursquare, etc.) no son más que herramientas. Tal y como señala Evgeny Morozov en su excelente libro “El desengaño de Internet”, Twitter no hace revoluciones, las hacen las personas. Ni Twitter ni Google arriesgaron sus vidas manifestándose contra la policía de Mubarak en la plaza Tahrir de El Cairo; lo hicieron los egipcios.

Sin lugar a dudas, compartir cada minuto de nuestra vida en Facebook, Google+ o Twitter es una decisión personal. Nadie está forzado a hacerlo, pero se está creando una actitud social donde las personas o empresas que deciden no participar en la web social son inmediatamente clasificadas como “dinosaurios” que no entienden nada de lo que está pasando.

A lo largo de los últimos años he visto cómo muchas empresas e instituciones se ven “obligadas” a abrir un perfil en estas plataformas por la presión social de la que son objeto. A diario reciben constantes invitaciones para formar parte de esta comunidad donde sus amistades se pasan el día subiendo fotos y vídeos. Al no formar parte de la misma no pueden verlas, ni comentarlas, ni compartirlas. Sin quererlo te conviertes en el “raro”, en la “oveja negra” de tu grupo de amistades. En este contexto de presión social, hay que tener una gran personalidad y las cosas muy claras para autoexcluirte de esa supuesta gran fiesta donde parece ser que todo el mundo disfruta las 24 horas del día y en la que tú, por motivos que nadie entiende, no quieres participar.

Curiosamente, las empresas que nos animan a compartir cada minuto de nuestra vida son consideradas las menos transparentes del mundo. La organización sin ánimo de lucro International Transparency puntúa a Facebook, Google, Amazon y Apple peor que a muchos bancos. El secretismo de estas empresas es totalmente incoherente con su apuesta por fomentar que todo sea público. Por ejemplo, Amazon no detalla sus políticas internas de anticorrupción y menos aún informa sobre los resultados de sus operaciones en los países donde opera, incluida España.

Lo más triste de todo es que varios de los representantes de la Escuela de Optimismo Digital señalan que es inútil oponer resistencia a esta tendencia de compartir todo ya que supuestamente nos dirigimos hacia una sociedad donde todo será público. Sin duda nos encaminamos hacia una sociedad más transparente, pero cómo lo hagamos y lo que decidamos en esta primera fase de definición de la sociedad digital tendrá una amplia repercusión en el futuro. A diferencia de la opinión de los optimistas, creo que es el momento adecuado para oponer resistencia puesto que nos encontramos en un momento crucial para establecer alternativas.

¿Es necesario compartir tanto? ¿A quién interesa crear estos nuevos hábitos de comunicación permanente? ¿Quién me garantiza que una red social no venderá a otra empresa nuestra intimidad? ¿Quién se beneficia de tanta información personal disponible? La mayoría de los modelos de negocio en la Red (buscadores, redes sociales, plataformas de comercio electrónico, sistemas de recomendación, etc.) se nutren de los datos personales que comparten los usuarios.

Al convertir nuestros datos personales en la moneda de cambio en Internet, los usuarios tendrán que decidir el nivel de privacidad que están dispuestos a ceder a estas empresas para acceder a ese nuevo mundo de oportunidades y servicios personalizados. Las últimas tecnologías de recomendación de todo tipo de productos y servicios, basadas en el concepto de satisfacción real, analizan si hemos leído un artículo de un periódico hasta el final o no, si hemos dejado una película a la mitad, qué capítulos de una serie de TV nos hemos saltado o si releemos un determinado autor todos los años. También podrán analizar qué hemos subrayado y anotado, así como qué contenidos (personajes, tramas, etc.) hemos compartido con otras personas en la web social. Estos datos sobre el comportamiento y grado de satisfacción reales del consumidor, que en el mundo analógico eran imposibles de obtener, se convertirán en el principal activo y ventaja competitiva de las empresas en la nueva era digital. Como vemos una vez más, no hay nada gratis en la Web: el precio que pagan los usuarios por acceder a esos supuestos servicios gratuitos y personalizados es muy alto: tu vida diaria, tu intimidad.

Como evangelista empedernido de la Web 2.0, esta proclamación por un pensamiento más crítico sobre el impacto de Internet no significa que reste importancia ni valor a los beneficios derivados de la incorporación de las nuevas tecnologías en la sociedad; tan sólo aspiro a abrir un debate para reflexionar sobre si el futuro que estamos creando es mejor que el precario presente.

Los emprendedores, consultores, profesores y autores, ya sean de la escuela optimista o de la de pensamiento crítico, que están analizando de forma permanente el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad deben asumir la responsabilidad de garantizar que los intereses públicos de la futura sociedad digital estén por encima de los intereses económicos de las empresas por muy legítimos que sean. No debemos olvidar que nos encontramos en la primera fase de definición del futuro modelo de sociedad digital. Cómo y a qué precio (sí, sí, precio: nada es gratis) incorporemos la tecnología en nuestras vidas determinará si somos capaces de crear una sociedad digital culta en lugar de una sociedad ignorante.

Dado que no pertenezco a la escuela optimista, recomiendo a los lectores de este artículo leer todos los libros que he mencionado a lo largo del mismo para que puedan llegar a sus propias conclusiones teniendo en cuenta las argumentaciones de ambas escuelas de opinión.

 

 

Os envío una cosa, por si la queréis valorar y releer por lo menos dos veces, cada uno en vuestra casa. Con tranquilidad, no aceleradamente y no como si fuera un twitt o un retwitt….

O sea, por favor os lo pido, releedlo en papel….no en pantalla de ordenador y menos en móvil, por “iphone” o smartphone que sea…

De hecho esta misma introducción al texto-archivo que os adjunto, que es un resumen de datos estadísticos ya me interesa lo leáis en papel. Por favor.

A lo mejor pensáis…”que está diciendo Toni ”….

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Ha hecho perder elecciones y no ganarlas…………Ha hecho hundirse (o ayudar a hundirse más todavía) al ……………..       Ha hecho volver a ganarlas a Obama por no utilizarlas………………………….Ha hecho ganar a los Hermanos Musulmanes en Egipto…..y luego se lamentan..(donde está la revolución facebook?, donde esta la generación google? Que ha pasado con los de la plaza Tahrir? Muy sencillo, se tragaron el anzuelo que les puso la TIA (¿he de ser más claro?) y además no se dieron cuenta (no darse cuenta de ello, es de ESTÚPIDOS IGNORANTES…) que sólo el 30% de la población egipcia está conectada a internet y de ésta sólo un 10-20% a redes sociales, ¿hace falta decir el resultado? Plataforma X Catalunya, ay! -en que estaría pensando-, los Hermanos Musulmanes, mientras, iban barrio por barrio, casa por casa, puerta o puerta, o sea face to face i no facebook.!!! Que no nos pase a nosotros tb por favor y tampoco a….

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Ha hecho dispersar, centrifugar y desnortar al 15-M……..Ha hecho que nos creamos que la democracia directa es “eso”: el voto por mail, el streaming, …..Ha hecho que la gente “participe” virtualmente desde su casa o su pantalla, y no, compartiendo físicamente y emocionalmente, de forma organizada, juntándose, para hacer tal cosa o tal otra, compartiéndola (una pancarta, un escrito -no un tuitt-, un programa, la huelga o la revolución) junto con (piel con piel), que es cuando emerge el sentido de pertenencia y la vivencia de clase, a partir de la presencia (presente con esencia). Esto está estudiado científicamente por grandes expertos mundiales (apenas traducidos aquí) y por la izquierda latinoamericana, pero aquí se ha silenciado y censurado.

Bueno, aquí se hace, lo de junto con, pero en ocasiones especiales o extraordinarias, no como “hábito”, norma o acción política cotidiana, organizada, estable en el tiempo y con compromisos y responsabilidades unipersonales

Al contrario aquí se ha fomentado hasta niveles…..que nos colocan en la vanguardia europea del papanatismo y la contraparticipación ciudadana. Todo ello revestido de modernidad 2.0 y la última….la democracia 4.0 (una auténtica chingada e ingeniería social cocinada en think-tanks muy influyentes para orientar la opinión pública alternativa y la manera de participar de la gente (joven sobre todo), que luego CLARO tiene necesidad de juntarse en plazas y asambleas, CLARO, pero el mal ya está hecho: despotrican de la organización per se (cualquiera), incluso de la de la CGT y CNT, incluso la anarquista. O sea son más anarquistas que los anarquistas? No….son ciudadanistas (ver artículo de Manuel Delgado). Nada que ver con C,s pero indirectamente algo pescan…

……………………………….

Si el Ateneu XXXXXXXXX está con algunos problemillas de “comunicación” local (no global…) y de “captación de clientela” local  y recursos, es por esto…pero no me han hecho caso. No me gustaría ver y más en XXXXX, que se cae en el mismo error, y más a nivel de  XXX, con el tema éste. Me voy a las Antípodas….

Recordar, el tema nuevas tecnologías, redes 2.0, etc etc etc… SI NO SE SABE GESTIONAR MUY BIEN nos acercan a la gente lejana y nos alejan de la gente cercana. Esto es una máxima no muy conocida aquí, pero muy aceptada y socializada en Finlandia, país del Nokia, pero a la vez nº 1 mundial en educación: Como muestra un botón, allí lo del 1 por 1 (un ordenador x un alumno) hace tiempo lo eliminaron…y no por dinero (y allí tienen más), si no por criterio pedagógico (allí los pedagogos, profesores y gestores de formación mandan, aquí son/somos carne picada; allí influyen en los políticos, aquí influimos en las guarderías y centros de esplai…)

Bueno, no sigo que….

Os lo digo con mucho, muchísimo cariño político, con mucho aprecio político, muchísimo, entre otras cosas por que empiezo a detectar un entorno y una gente que hizo posibles los 7 meses de….., que fueron posibles con un alto nivel de conciencia de clase, altísimo nivel de compromiso, altísima organización y sin smartphones, ni 2.0, ni twitters, ni mandangas, a pie de calle, piel con piel, con sudor, risas, lágrimas y manifestaciones que yo mismo pude ver y saludar, día sí y día también, pues ya…….. La hoja de ruta y el modelo a seguir, de algún modo está marcado, y lo tenemos aquí, exportémoslo y no al revés, no importemos modernidades de BCN, de la UOC, de TV3, del Mobil World Congres y de los muchos think-tanks que en Catalunya están generando una amplísima opinión, pensamiento único, etc alrededor de internet, 2.0, etc etc. y que ha contagiado a toda la izquierda, incluída la radical, salvo contadísimas excepciones a nivel personal o grupal que no modifican el grueso de lo que se está haciendo, pero que son espacios donde se nota (no hay color) mucha más participación, organización, nivel de lucha, numero de socios, pertenencia de clase, etc etc etc.

Insisto. Con mucho cariño político y para beneficio nuestro.

PD He hecho muchos artículos sobre el tema, dado unas cuantas charlas, algún informe, una jornada, ponencias, mesas redondas, etc etc. Se de que va el asunto y con el tiempo he ido conectando con gente que tb tiene claro esta cuestión, pero está (estamos) invisibilizados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista en la Contra de La Vang. del 28/5/2013

Estanislaf Bachrach, Doctor en Biología Molecular, Universidad de Buenos Aires, prof. asoc. y investigador en las Universidades de París, Harvard y Boston

Autor de Ágilmente (Ed. Conecta)

¿Creatividad…?Para la ciencia significa activar un área concreta del cerebro (tras la oreja izquierda) que generalmente la escuela y la sociedad destruyen. No lo hacen expresamente, claro, pero…

¿Que investigación le ha impresionado más? En resonancia magnética vemos que los monjes budistas tienen gracias a la meditación, el área de la concentración y las ideas mucho más desarrollada. Las ideas aparecen en la fase Gamma, cuando nuestro cerebro está tranquilo.

¿Necesitamos espacios de tranquilidad? Sí, sin duda, sin interrupciones ni tecnología. El 90% de productos o tecnologías más innovadoras se le ocurrieron a cargos medios y bajos de las empresas fuera del horario laboral.

¿Alguna propuesta sencilla? Caminar 30 minutos al día, va bien para muchas cosas, pero cerebralmente es fundamental, porque el oxígeno fabrica arterias y venas: las autopistas que permiten llegar a todos los rincones del cerebro, alimentar las neuronas y eliminar las toxinas.

¿Cómo se nos gasta el cerebro? El cerebro es el único órgano que no se desgasta con el uso, todo lo contrario. La pasión, preguntarte por el sentido de lo que haces y el juego, son esenciales. Y mucha cuidado con la multitarea.

¿Porqué? Si está trabajando y recibe un mensaje y lo lee, desconecta del trabajo y conecta con el móvil o el ordenador. El problema de conectar y desconectar constantemente como ocurre ahora es que nos agota.

¿Porqué lo seguimos haciendo si nos cansa? Cuando suena un pip de entrada de un mensaje o un e-mail, se nos activa el área de recompensa, es la promesa de la felicidad, del placer, …en este mensaje puede tenga una buena noticia.

¿Qué hacer entonces? Hay que tener mucha fuerza de voluntad para no distraerte y si los utilizamos en exceso acabas agotado. Lo mejor es apagar durante una hora todos los dispositivos. Si el cerebro está muy atento a demasiadas cosas a la vez, se estresa y segrega adrenalina y cortisol, que hacen que todo lo que pasa a nuestro alrededor tenga la misma importancia: así perdemos prioridades y objetivos.

¿Una reflexión final? El cerebro necesita retos, por lo menos dos veces al mes, juego (algo que solemos despreciar adultos), entusiasmo y un tiempo de silencio diario: El tiempo no se encuentra, se fabrica. Si esperas a tener tiempo, no lo encontrarás nunca.

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