Viernes, 1 de diciembre (“Día mundial del SIDA”), a las 19:30h.
Introducción de ANTONIO TAGLIATI y posterior conversación
Acto sólo presencial

Este “sistema” no es lo que nos han hecho creer. Ni es inmunitario ni defiende de nada. Al contrario, es un sistema de mantenimiento de la armonía celular de todo el cuerpo. Precisamente visualizando la estructura de base, fundamental, del cuerpo (matrix de Pishinger), podemos deducir cuál es la verdadera función del mal llamado sistema inmunitario. Se ha montado una gran preocupación y un subsiguiente negocio enorme, tanto en el mundo oficialista como en el mundo alternativo, basados en un error de comprensión de la complejidad del ser humano. Se hace mucho énfasis en reforzar el «sistema inmunitario» como si la salud dependiera de nuestra fuerza que se opone con éxito a «algo» que nos ataca, pero esto no corresponde a la realidad biológica del cuerpo.
El cuerpo se forma partiendo de una célula que se multiplica continuamente hasta la muerte; al principio muy rápidamente en el feto, y después más lentamente durante toda la vida. En el adulto, cada noche, cuando nuestro cuerpo duerme, el sistema nervioso autónomo estimula la multiplicación de 1.000.000.000.000 de nuevas células (¡un billón de células, la centésima parte del total de células del cuerpo!) y elimina el mismo número, reciclándolas (es decir, desmontando sus componentes, aprovechando todo lo que puede y expulsando del cuerpo el resto). El volumen de todas las células sólo ocupa un tercio del cuerpo; el resto, es precisamente el matrix extracelular, que constituye la esponja que envuelve y comunica todas las células. En este espacio se mueve el torrente sanguíneo aportando nutrición y limpieza a las células. También viven en este espacio un número de microbios 10 veces mayor que las propias células, y constituyen una especie de flora bacteriana que se extiende por todo el cuerpo produciendo vitaminas y otras substancias útiles antioxidantes. Entre los pobladores de este espacio hay también los famosos macrófagos, los linfocitos T, los linfocitos B y las células dendríticas, que en conjunto construyen el famoso «sistema inmunitario» dedicado, en la imagen errónea inducida por nuestra educación, a reconocer y destruir microbios y virus que intentan invadirnos. En realidad, si el nombre de un sistema se da por la función que realiza, sistema «inmunitario» no es el nombre correcto.
La acción principal de estas células es reconocer el bajo potencial de las células menos funcionales por el campo electromagnético que emiten, y hacer que se desmonten y sean recicladas para hacer sitio a las células que están reproduciéndose. Si algún microbio presente tiene un campo magnético desfavorable a la homeostasis, también es eliminado y reciclado, pero no existe ninguna distinción entre células propias y microbios. Se trata, pues, de un sistema electromagnético de mantenimiento del equilibrio celular del conjunto del cuerpo.
Lo que llaman «sistema inmunitario fuerte» existe de manera natural cuando no se bloquea el flujo energético del cuerpo. La higiene importante y decisiva es mantener esta fluidez vital. Y esto depende fundamentalmente de la respiración, del movimiento y de la postura (mucho más que de la alimentación).
Sobre Antonio Tagliati

Es investigador independiente, responsable del área de contenido de cáncer de la Asociación Plural-21. En este enlace algunas de sus presentaciones: https://plural-21.org/cancer-2
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