El llatí no és la nostra llengua mare

Igual que trobo un gran encert la recerca de na Carme Jiménez Huertas (http://carmejhuertas.blogspot.com) trobo que és una cagada contraproduent (i recurrent) divulgar-la només en “la lengua del imperio“.

A més a més, per allà no faran pas cap altra cosa que no sigui insultar-la: per sacrílega-heretge i per catalana (que ja deu de ser si fa no fa el mateix…)

 
Almenys la presentació del llibre a Barcelona sí que es va fer en català.

Aquest és l’àudio que hi vaig poder enregistrar:

http://www.ivoox.com/carme-j-huertas-no-venim-del-llati-audios-mp3_rf_3034344_1.html

Carme J. Huertas – «No venim del llatí» (Barcelona 22-11-2013)

Molt i molt interessant.

😉

Salut i recerca conscient!

Jordi

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http://timefortruth.es/2013/10/10/no-venimos-del-latin-carme-jimenez-huertas/

http://alish25.files.wordpress.com/2011/01/cropped-timefortruth_cabecera_pi_re3.jpg

NO VENIMOS DEL LATÍN – Carme Jiménez Huertas

Publicado el 10 octubre, 2013 por ALISH   27 comentarios

Desde que conocí a Carme Jiménez no dejo de preguntarme cómo es posible que hasta ahora no hubiera oído hablar de la teoría que cuestiona que el latín sea la madre de las lenguas románicas. Escucharla a ella es toparse de repente con el sentido común.

http://www.youtube.com/watch?v=SPI_Y4hdIaU
https://vimeo.com/70387243

 

 

Aunque Carme, no es la única lingüista que defiende que nuestra lengua no viene del latín. ¡Hay autores que defienden esta teoría desde hace por menos un siglo! Pero al parecer, hay una sordera sistemática del mundo académico ante esta “aparentemente rara” teoría. No es de extrañar, reconocer algo así pondría en evidencia todo nuestra sistema lingüístico y la centenaria creencia en un postulado inicial (que el latín es la lengua madre) que nunca ha llegado a revisarse de manera objetiva. ¿Acaso los habitantes de la península ibérica eran mudos antes de la llegada de los romanos…?

 

Nos escontramos con algo parecido al engañoso Darwin y la supuesta evolución de las especies. Aquí también nos sigue faltando el “eslabón perdido”. Siempre nos han contado que nuestra lengua es fruto de una “degeneración” de la lengua latina en lengua vulgar; por otra parte, término claramente despectivo. Pero hay ya demasiadas evidencias que demuestran que el latín vulgar no existió. De haber existido, deberíamos haber encontrado muchos más “eslabones intermedios” escritos entre ese latín “degenerado” y las lenguas romances. Sin embargo no es así.  Esto debería hacernos reflexionar… ¿no creéis?

Carme Jiménez es escritora y filóloga especializada en lingüística, y también, profesora de latín! Sabe muy bien de qué está hablando. Se ha enfrentado al elenco academicista de la gramática histórica por mantener esta teoría, así como por sus investigaciones sobre la lengua ibérica, publicadas en ibers.cat. Pero no ha cejado en el empeño y recién acaba de publicar su investigación en el libro No venimos del latín, en el que nos cuenta una historia gramatical algo diferente…

Su siguiente sueño ahora es crear un equipo multidisciplinar para descifrar definitivamente la lengua ibérica (que ya preexistía aquí desde el s VII a.C. mucho antes de la llegada de los romanos) y con ella, la clave de todo el entramado lingüístico. Os recomiendo no sólo la entrevista, sino también su libro, que a mí me ha fascinado.

FOTO ENTREVISTA3

 

 

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Recorre la fascinante historia de nuestra lengua, una historia diferente a la que nos han contado.
Porque…
¿qué sucedería si las causas del cambio lingüístico, atribuidas a influencias externas, pudieran explicarse desde la escritura ibérica?

Se nos ha dicho que las lenguas romances derivan del latín y que son el resultado de la degeneración del latín vulgar. Su formación se explica a tra- vés de complicados procesos evolutivos. Sin embargo, ¿qué sucedería si las causas del cambio lingüístico, atribuidas a influencias externas, pudie- ran explicarse desde la escritura ibérica? Las primeras evidencias de los ro- mances nos muestran una lengua oral plenamente desarrollada que tiene características afines con las lenguas actuales pero que presentan una ro- tura con el latín: ni la fonética, ni los conectores, ni la sintaxis son latinas. Y, misteriosamente, algunas de estas características son ibéricas.
Mientras se conoce casi todo sobre el latín, la escritura ibérica, que dejó más de dos mil textos epigráficos, se ha ignorado y no forma parte de los es- tudios filológicos universitarios. Quizá por ello, en pleno siglo XXI, sigue sin descifrar.

Carme Jiménez Huertas (Sant Just Desvern, 1958) estu- dió Filosofía y Letras en la Universitat de Barcelona y Filo- logía Catalana en la UOC, especializándose en lingüística y tecnologías de la lengua. Es Practitioner en PNL. Durante más de quince años ha dirigido una empresa propia de co- mercio internacional lo que la llevó a cursar un máster en Cooperación y Proyectos de Desarrollo. Es escritora e in- vestigadora con diversas obras publicadas. Imparte charlas y talleres sobre lenguaje, procesos cognitivos, patrones de con- ducta y gestión de las emociones. Una de sus pasiones es la lengua y la cultura ibérica. www.carmejhuertas.blogspot.com.es

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Yves Cortez – El frances no viene del latin.rar

http://www.mediafire.com/download/z4m9ni8ghl8mkqb/Yves+Cortez+-+El+frances+no+viene+del+latin.rar

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http://www.historiaclasica.com/2008/03/el-castellano-no-viene-del-latn.html

25.3.08

El castellano no viene del Latín

… al menos esto es lo que sostiene Yves Cortez, autor del libro “Le Français ne vient pas du Latin” (Editions L’harmattan 2002). Según este autor francés (filólogo de vocación y creo que periodista de profesión), las lenguas romances actuales no serían herederas del Latín, sino del italiano primitivo que ya hablaban entonces los antiguos romanos. Según su tesis, Roma nace de la fusión de pueblos latinos que hablaban lenguas diversas. De este proceso de fusión cultural surgiría una nueva cultura cuya lengua culta sería el Latín, y cuya lengua coloquial sería una forma primitiva de italiano. Siempre según sus tesis, las lenguas romances actuales no serían descendientes de este primer idioma, el de Cicerón, sino del segundo, el hablado en tabernas y en cuarteles.Sé que la tesis suena peregrina, pero como en este blog tiene cabida todo lo que esté documentado (y ciertamente esta tesis lo está), aquí os extraigo el prólogo del libro de este caballero:Prólogo del libro “Le français ne vient pas du latin, essai sur une aberration linguistique” (Yves Cortez, édition L’Harmattan)

Contrariamente a la idea generalmente aceptada, el francés no viene del latín, como tampoco el italiano, el español, el rumano ni ninguna otra lengua romance proviene del latín. He aquí el resumen de la tesis que voy a demostrar.

En los primeros siglos de la historia de Roma, dos pueblos, y por lo tanto dos lenguas, coexistían en el pequeño territorio del Lacio. Un pueblo hablaba latín y el otro hablaba italiano. Estos dos pueblos se fusionaron en uno solo. El italiano se convirtió en la lengua hablada y el latín permaneció como lengua escrita.

De esta manera, desde el siglo II antes de Cristo, los romanos eran bilingües: utilizaban el italiano como lengua hablada y el latín como lengua escrita, y son estas dos lenguas las que ellos aportaron a todas las regiones que conquistaron. Luego de la conquista romana, en Italia, en Francia, en España y en Rumania, los pueblos abandonaron sus lenguas respectivas para adoptar el italiano como lengua hablada y solamente utilizaron el latìn para escribir, tal como lo hacían los romanos…

Es verosímil pensar que los romanos llamaran a su lengua hablada el «romano». Para evitar cualquier confusión con el uso que hoy hacemos de este término, voy a llamar a la lengua hablada por los romanos “italiano antiguo”. Utilizo a propósito este término ya que los romanos no hablaban un latin deformado, llamado en ocasiones “latín vulgar” o “bajo latín”, sino que hablaban sencillamente otra lengua distinta, que no tiene al latín como origen, y que ya era una forma de italiano.

El bilingüismo lengua hablada-lengua escrita no tiene nada de excepcional. Poco antes del comienzo de la era cristiana, en Jerusalén, el hebreo, lengua hablada por los judíos hasta esta época, cede su lugar al arameo, pero guarda su estatus de lengua religiosa y literaria. Los judíos de tiempos de Cristo eran bilingües: hablaban arameo y escribían en hebreo.

Hoy en dia, en los paises árabes, se habla el árabe dialectal y se escribe unicamente en árabe clásico. En la Suiza germánica, la lengua hablada es el suizo germánico y la lengua escrita es el alto alemán. En Quebec, la lengua hablada es rica en palabras provenientes de un vocabulario original, pero el francés utilizado al escribir sigue siendo perfectamente académico. En Africa, en América y en Asia, el bilingüismo lengua hablada-lengua escrita es una realidad cotidiana. Los diferentes pueblos continúan utilizando sus lenguas vernáculas y para escribir utilizan la lengua oficial, generalmente la lengua de los antiguos colonizadores: el español, el francés, el inglés…

La fuerte divergencia entre el latín y las lenguas romances constituye objeto de debate desde hace mucho tiempo entre los latinistas y los lingüistas. En 1940 el lingüista danés Louis Hjelmslev concluía sus investigaciones con estas palabras: “la lengua madre que hemos llegado a reconstruir no es el mismo latín que nos ha sido transmitido por la literatura”. En 1953, el lingüista francés Jean Perrot observa de igual manera que la lengua madre que ha reconstruido a partir de las diferentes lenguas romances “no corresponde al estado del latín que conocemos”. Uno y otro descubren una lengua madre muy diferente del latín pero no se atreven a alejarse del dogma y afirmar que en lugar de “otro latín” se trata simple y llanamente de “otra lengua”.

En 1985 el gran latinista Jozsef Herman reconocía en el congreso internacional de lingüística y filología romanas, delante de un auditorio de letrados venidos del mundo entero: “Nosotros los romanistas, junto con los historiadores de la lengua latina, somos casi los únicos en saber que en lo que concierne al proceso mismo de transformación del latín en lengua romance tenemos mas hipótesis y controversias que certezas […]».

A finales del siglo XX, mientras mas avanzaban las investigaciones, menos se ponían de acuerdo los investigadores en lo que respecta a una explicacion acerca de la transformacion del latín en las lenguas romances. Las dificultades provienen del hecho de que los investigadores se encuentran prisioneros del dogma según el cual las lenguas romances provendrían del latín y se las ingenian para encontrar explicaciones a todas las supuestas transformaciones del latín. Tratan, por tanto, de explicar la desaparición de las declinaciones, del género neutro, de los verbos deponentes, de los adjetivos verbales, y la aparición de los artículos, del pasado perfecto, del condicional… sin lograrlo.

Antoine Meillet, el célebre lingüista francés de comienzos del siglo XX, no aporta sino demostraciones parciales y conclusiones infundadas que ocultan mal sus fórmulas perentorias: “las innovaciones comunes resultan del hecho de que un mecanismo delicado y complejo fue manejado por gente nueva de todo tipo”[1] ¿Cómo es posible que personas provenientes de diferentes horizontes pudiesen provocar las mismas innovaciones lingüísticas? Allí se encuentra un misterio sorprendente. Para Antoine Meillet, la segunda gran explicación reside en el hecho de que el pueblo preferiría la simplicidad: “El deponente es el tipo de complicación inútil en la lengua”. El pueblo, por tanto, se habría deshecho del deponente. Un poco mas lejos afirma: “Al abandonar el neutro, el romano se desembarazó de una categoría lingüística que no significaba ya nada desde hacía mucho tiempo”.

En cuanto al pueblo griego, ellos han mantenido el neutro, lo mismo que los alemanes y los rusos. Antoine Meillet tiene leyes de geometría variable.

Una de dos cosas: o bien permanecemos en el lirismo de Littré que exclamaba en la introduccion de su diccionario: «Para gran sorpresa del erudito, las mutaciones se efectuaron como si un concierto preparado de antemano las hubiese determinado”[2], o bien tratamos de realizar un análisis riguroso y un poco mas científico.

¿Cuáles son las principales objeciones que podemos hacer al origen latino de las lenguas romances?

– ¿Cómo pudo producirse la desaparición de las mismas formas gramaticales en todas las lenguas romances?

– ¿Cómo pudo producirse la aparición de las mismas formas gramaticales en todas las lenguas romances?

– ¿Cómo explicar la desaparicion de las mismas palabras latinas y la aparición des las mismas palabras no latinas en todas las lenguas romances?

– ¿Cómo explicar la desaparición de los adjetivos, de los adverbios, de los verbos latinos más corrientes en todas las lenguas romanas?

– ¿Cómo explicar que tal transformación se haya hecho en poco menos de cuatro siglos, desde la desaparición del Imperio romano hacia el año 450 después de Cristo y la aparición de la lengua romana mencionada en el Concilio de Tours, en el año 813, cuando la estabilidad de las lenguas parecer ser una ley general? Antoine Meillet, con todo, pone en evidencia varias veces esta característica de las lenguas en su libro acerca de la historia de la lengua latina: “lengua de un gran imperio, el latin mantuvo estabilidad por unos 800 años”[3]. Después de 8 siglos de estabilidad, la lengua habría mutado de un golpe a una velocidad vertiginosa al punto de convertirse en algo completamente irreconocible.

Antoine Meillet sí siente que hay allí una curiosidad única del latín, y se las ingenia para encontrar explicaciones a la estabilidad de ciertas lenguas, como lo hace con el turco. “El turco de hoy es el turco de hace mil años, la esquematización rígida de la lengua la preservó de cambios”. ¿Existirá una ley que explique la preservación de las lenguas por medio del esquematismo? Antoine Meillet destaca igualmente que « la estructura del árabe de hoy es aún semejante a la de las lenguas semíticas de hace tres mil años”. Y el que conoce el griego antiguo y el griego moderno no puede sino sorprenderse delante de la asombrosa continuidad del vocabulario y de la gramática griegas a lo largo de 2 500 años. En efecto, las lenguas son predominantemente estables. Entonces, ¿por qué una transformación del latín –¡y vaya transformación!-, en el transcurso de menos de cuatro siglos solamente ?

¿Por qué la lengua latina se inmoviliza, por qué las lenguas romances se asemejan todas entre ellas y son tan distintas del latin ?

Haremos una revisión de todas estas preguntas y voy a esforzarme en realizar una demostración accesible a los no especialistas. Es necesario, sin embargo, mi estimado lector, que usted esté consciente de dos grandes escollos:

En primer lugar, usted no puede escapar al peso del dogma, y le vendrà a la mente sin cesar la misma pregunta: « Pero, ¿cómo es posible que todas las universidades, de todos los países, enseñen el origen latino de las lenguas romanas? ¿Es posible acaso que estén equivocados desde hace tanto tiempo y de manera constante? ¿Y por qué seria un aficionado el que realice este descubrimiento, y no un erudito universitario?”.

Precisamente, no creo que un ministro del templo pudiese al mismo tiempo cuestionar el dogma y la tradición. Vean cómo se autocensuran los lingüistas Jean Perrot y Louis Hjelmslev. Se detienen a mitad de la travesia. No sea timorato. Atrévase a ir hasta el extremo de la logica, cualesquiera que sean sus convicciones anteriores.

El segundo escollo viene de lo que un analisis superficial puede hacer creer, que el latín y las lenguas romances tienen muchos puntos comunes. ¿No querría decir eso que las segundas se engendraron a partir del primero? El alemán y el inglés, lenguas germánicas ambas, son bastante próximas y, sin embargo, el inglés no tiene por lengua madre al alemán; lo mismo ocurre con el ruso y el polaco, por ejemplo.

Los numerosos puntos comunes al latín y a las lenguas romances provienen de su origen comun, el indoeuropeo. A esto se agregan los efectos de una coexistencia de casi 20 siglos entre las lenguas romances habladas y el latín como lengua escrita, al punto de que numerosas palabras romances han sido tomadas como préstamos del latín.

Finalmente, la creencia ciega en un origen latino de las lenguas romances ha conducido a los etimologistas franceses a inventar un origen latino a casi toda palabra. Todos los procedimientos, desde los más ingeniosos hasta los más deshonestos, se ponen al servicio de demostrar una pretendida filiación, sin respeto por ninguna regla científica. Demostraré que el origen indoeuropeo aparece con frecuencia con mucha mayor evidencia, y que es posible imaginar etimologías más racionales. Con seguridad, ustedes deben haber oído miles de veces que la palabra TRABAJO viene del latín “tripalium” (instrumento de tortura), que la palabra ESCLAVO viene de “slavus” (eslavo), o que la palabra FORESTAL viene de “forestis” (exterior). Estas etimologías son infundadas, pero ellas reafirman la idea de un origen latino de las lenguas romances cuando no son otra cosa que el resultado de nuestras divagaciones erróneas.

Alli imagino igualmente su perplejidad. ¿Cómo —me dirán ustedes— es que toda nuestra etimología sería falsa y cuáles son sus títulos para permitirse un cuestionamiento semejante? Ya lo he dicho: no soy hombre del templo. Simplemente, desde hace años he estudiado lingüística y numerosas lenguas, y he descubierto que existía otro camino posible.

Permítame citar a Buda: «No crean en algo simplemente de oidas. No den fe a las tradiciones únicamente porque han sido honradas después de numerosas generaciones. No crean en algo simplemente a partir del testimonio de un sabio de la Antigüedad. No crean en algo porque las probabilidades jueguen a su favor o porque la costumbre nos empuje a tomarlo como cierto. No crean en nada basándose únicamente en la única autoridad de sus maestros o sacerdotes».

Es este precepto el que Copérnico aplicó para considerar otra visión del mundo.

Desháganse de sus ideas preconcebidas, no se pongan en manos de los especialistas, juzguen por ustedes mismos.

Presento a continuación los dos esquemas de filiación de las lenguas romanas. El esquema “antiguo”, el que se enseña en todas las universidades, y el esquema nuevo, el que voy a demostrar en este libro.

En el esquema antiguo, la lengua primitiva, el indoeuropeo0 habría dado origen al latín. Desde la época romana, el latín habría evolucionado hacia un bajo latín, el cual habría dado nacimiento a las lenguas romances.

En el nuevo esquema, que voy a demostrar en este libro, el indoeuropeo habría dado origen al latín, por una parte, y por otra, al italiano antiguo, mucho tiempo antes de la época romana; luego, el italiano antiguo habría dado a luz las diferentes lenguas romances, mientras que el latín no tuvo descendencia.


[1] Antoine Meillet, Esquisse d’une histoire de la langue latine, 1928. Librairie Klincksieck.
[2] Emile Littré, Dictionnaire de la langue française, Librairie Hachette, 1870.
[3] Op. cit.

Podeis encontrar más información sobre las tesis de Yves Cortez en:

http://yvescortez.canalblog.com/

Salut i independència!
(encara que sigui de joguina)
Jordihttp://vimeo.com/user1361588/videos
www.youtube.com/user/grupsalvatge/:: http://entrebits.blogspot.com/ ::
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ESPAI LLIURE DEL MUNTATGE “SIDA”

«El present és d’ells; el futur és meu»

Nikola Tesla (1856–1943)

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