«La Transición es el cimiento de la podredumbre actual»

Només des d’una perspectiva espanyola (existeix, una visió catalana realista i desacomplexada de tots aquells fets?) però per fi ens arriba una explicació creïble del que va passar realment i les seves conseqüències.

Torno a adjuntar també «La CIA y la refundación del PSOE», el capítol que ja he enviat algun cop d’un altre llibre seu.
És complementari i penso que també prou il·lustratiu.

Salut!

Jordi

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http://www.planetadelibros.com/claves-de-la-transicion-1973-1-libro-95868.html

CLAVES DE LA TRANSICIÓN 1973-1986 (PARA ADULTOS)

De la muerte de Carrero Blanco al referéndum de la OTAN

Desmitificador y corrosivo, este libro es una guía para comprender cómo se produjeron, en realidad, los acontecimientos y por qué se empeñan en ocultarlos.

Publicación: 7 Mayo 2013
Colección ATALAYA

Sinopsis

¿Cuándo y cómo decidió la CIA ponerse al frente de la Transición española? ¿Fue la aceleración de la enfermedad de Franco, desde 1973, el detonante? ¿Forma el asesinato de Carrero Blanco parte del proceso de la Transición? ¿Por qué decidieron las Cortes franquistas su autodisolución? ¿Qué papel jugaron los servicios secretos españoles en el proceso? ¿Por qué eligió el Rey a Suárez como jefe de Gobierno en la famosa terna? ¿Qué pensaban los jueces, la banca y la Iglesia? Desmitificador y corrosivo, este libro es una guía para comprender cómo se produjeron, en realidad, los acontecimientos y por qué se empeñan en ocultarlos. «La imagen oficial de la Transición se ha construido sobre el silencio, la ocultación, el olvido y la falsificación del pasado. Una y otra vez se vuelven a dibujar las claves políticas de aquellos años como un juego de mesa, como una especie de partida entre destacados franquistas que, de repente, se transforman en demócratas y tienen que enfrentarse con el búnker” fascista. En esa opereta, los miembros de la oposición controlada actúan como artistas invitados. Tras contemplar semejante cuadro, parece que la lucha en la calle nunca ha existido.

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http://www.publico.es/456493/la-transicion-es-el-cimiento-de-la-podredumbre-actual

Público.es

ENTREVISTA CON ALFREDO GRIMALDOS

“La Transición es el cimiento de la podredumbre actual”

El periodista, investigador y crítico de flamenco publica ‘Claves de la Transición 1973-1986 para adultos’, una obra que aspira a ser una guía para comprender cómo se produjeron los acontecimientos más importantes de la historia reciente de España y por qué son ocultados


“El pueblo está sometido a un discurso de intoxicación constante”
“El sistema judicial actual es de extrema derecha”
“El papel de Carrillo durante la Transición fue el de ejercer de policía de la calle”
“El golpe del 23-f está auspiciado y tutelado por los estadounidenses”

ALEJANDRO TORRÚS

Madrid
03/06/2013 09:29 Actualizado: 03/06/2013 10:27
El periodista, investigador y crítico flamenco, Alfredo Grimaldos. PÚBLICO
El periodista, investigador y crítico flamenco, Alfredo Grimaldos. PÚBLICO
Advertencia. Si el que lee estas líneas cree que la Transición fue un periodo modélico, marcado por el consenso y dirigido por el pueblo, el último libro de Alfredo Grimaldos (Madrid, 1956) ‘Claves de la transición 1973-1986 para adultos’ (Editorial Península) puede erosionar su ideología. El autor repasa uno a uno todos los acontecimientos clave del paso de la dictadura franquista al actual sistema con un discurso desmitificador y corrosivo. Desde el papel de “tutela” de la CIA al rol del PCE como “policía de la calle”. La Transición es para el autor una “metáfora de un interrogatorio policial” donde son los propios franquistas quienes diseñan el cambio y se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen. “La imagen oficial de este periodo se ha construido sobre el silencio, la ocultación, el olvido y la falsificación del pasado”, denuncia Grimaldos, quien insiste en que toda salida de la “podredumbre actual” debe pasar por una nueva Constitución.

Su libro arranca con la siguiente frase: “El franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder específica que integra a la nueva monarquía”. ¿Pervive el franquismo en nuestro sistema democrático?

Sí. Nunca ha habido una depuración del aparato franquista ni tampoco interés en llevarla a cabo. Por tanto, sociológicamente queda un poso franquista muy grande. No obstante, quiero puntualizar tu pregunta. Aludes a un sistema democrático que no sé si existe. Esta es una democracia en la que los partidos mangoneos y en la que el pueblo soberano está bastante lejos de las decisiones. El propio sistema electoral es profundamente antidemocrático y favorece el bipartidismo que ha provocado que ellos se lo guisen y ellos se lo coman. Tampoco hay democracia interna en los partidos. A todo esto hay que añadir que los grandes medios de comunicación son todos de derechas y el pueblo está sometido a un discurso de intoxicación constante.

Usted acaba de hacer referencia a la distancia que separa al pueblo soberano de las decisiones políticas. En su obra afirma que durante la Transición se asistió a una liquidación de los movimientos populares que ha provocado una partitocracia corrupta y que ahora está llegando a su máximo nivel de podredumbre.

Cuando al final del franquismo deciden que hay que hacer algún cambio es obvio que están forzados por la lucha en la calle y por los movimientos populares que se han ido creando. Era obvio que tenían que actualizar el régimen pero para ello necesitaban desactivar al enemigo y el enemigo era los movimientos populares. Ahí el problema es que inmediatamente cuentan con las direcciones de los partidos de izquierdas, sobre todo del PCE de Carrillo. Lo que hacen es meter en ese enjuague a los dirigentes del PCE y Carrillo que ejerce de policía y se encarga de desactivar la calle y desmontar su propio aparato antes incluso de haber conseguido nada.

¿Por qué cree usted que Carrillo desactivó la lucha en la calle?

Tenía por objetivo entrar en el nuevo juego y buscar su propia posición en la estructura política que se está creando.

El PCE no es el único que sale malparado en su libro. Al PSOE le acusa de traicionar sus principios.

Al PSOE tal y como lo conocíamos lo liquidan en Suresnes (Francia) en 1974. Allí, con el dinero de la socialdemocracia alemana, la tutela de la CIA y la escolta de los servicios de información de Carrero Blanco se inventan un nuevo partido que esté preparado para ser alternativa de poder y mantener el mismo sistema. Cuando Felipe González regresa de Suresnes, donde se hace cargo de la dirección del partido, un comisario lo detiene en Sevilla pensando que ha dado el pelotazo. Sin embargo, sus superiores le dicen que lo suelte inmediatamente porque es “uno los nuestros”.

Otro mito de la Transición: el papel de Adolfo Suárez

Adolfo Suárez es un político mediocre que llega al poder por determinadas circunstancias y tiene fecha de caducidad. Él fue elegido para llevar la primera etapa de la Transición hasta las elecciones generales de 1977. Sin embargo, cuando los de arriba decidieron que se tenía que ir él prefirió continuar. No se dio cuenta de que estaba en el cargo precisamente para cumplir una función para otros poderes superiores. En el momento que decide, a contracorriente, quedarse en el poder, empieza a enfrentarse con el rey, con los estadounidenses, con los empresarios, con el Ejército… Hasta que se vio obligado a dimitir.

EL PAPEL DE LA CIA

La CIA está omnipresente en su libro. Toda decisión, todo político que asciende, tiene el beneplácito de los servicios secretos estadounidenses. ¿Hasta qué punto cree usted que la CIA tutela la Transición?

 Cuando Nixon llega a España en 1970 se encuentra con un Franco muy mayor. Nixon se vuelve preocupado. Para ellos era muy importante mantener la Península Ibérica en su sistema de alianzas. Entonces, le dice a Vernon Walters, su hombre de confianza, que venga a España para ver qué va a suceder después la muerte del dictador. Franco se dio cuenta enseguida de qué pasaba y le dijo a Walters que está todo atado y bien atado, que el Ejército se pondrá de parte de Juan Carlos I y que su principal monumento no es el Valle de los Caídos sino la clase media española que hará de colchón para impedir una revolución.

Acaba de decir que Franco dejó orden de que el Ejército obedeciera a Juan Carlos I. La pregunta del millón de la Transición es hasta qué punto el rey estaba al tanto del golpe de Estado.

Está claro que el rey sabía del 23-F. Hay que decir también que el 23-F es un golpe residual que se da por inercia. Es una pasada de frenada. Adolfo Suárez se había convertido en un personaje incómodo que no había cumplido con su compromiso de retirarse a tiempo. Además, se había metido en cosas que no debía como la cumbre de los no alineados. Se había convertido en un personaje detestado por el Ejército, por los estadounidenses y por el propio rey. Para quitárselo de encima planean una especie de golpe institucional, en el que está involucrado el PSOE, y formar un gobierno de concentración. Suárez lo ve venir y dimite con lo cual desactiva el golpe. Pero es que había varios golpes dentro del mismo. Y uno de ellos se pasa de frenada.

¿Los americanos estaban al tanto del 23-F?

El golpe del 23-f está auspiciado y tutelado por los estadounidenses. Los americanos desactivan ese mismo día las redes radioeléctricas de comunicaciones y ponen a la Sexta Flota frente a la costa de Valencia. Además, un dato muy significativo: el comandante Cortina, coordinador del Golpe, visitó días antes del golpe la nunciatura del Vaticano en España y la embajada de Estados Unidos. Como tantas otras veces, el Imperio y la Iglesia están al tanto de todo.

EL PODER JUDICIAL

Usted es muy duro en el libro con la Justicia y con la Policía. Los acusa de haber protegido a los asesinos de ultraderecha e incluso de haber dado armas a estos grupos.

El sistema judicial actual es de extrema derecha mayoritariamente y el de hace 35 años ya no tiene ni calificativo. En el libro hablo de que hay hasta cien siglas de grupúsculos de extrema derecha que muchas veces son los mismos, Fuerza Nueva, y otras veces son las propias fuerzas de seguridad. Grupos parapoliciales, muchas veces de la Policía o de la Guardia Civil que se inventa siglas para matar a alguien. Los años 80 son tremendos. Sobre todo en el País Vasco. Aquello fue una matanza.

Ahora se ha destapado el caso de Emilio Hellín, el asesino de Yolanda González.

Es un caso escandaloso pero no es el único. Hay que tener en cuenta que junto a Hellín había un policía nacional y un guardia civil. A Hellín, cuando lo detienen, le dieron hasta dos permisos que aprovecha para escaparse. Es tremendo. Pero los casos como este son innumerables.

La acusación de promover a hombres con un pasado oscuro en la Transición llega hasta el Gobierno de Zapatero.

Sí. El torturador Gil Rubiales, que ya ha muerto, fue nombrado comisario jefe de canarios por el gabinete de Zapatero. Pero hay otros muchos casos. Por ejemplo: Rafael del Río, director general de Policía en la época de los GAL, ahora es presidente de Cáritas; el torturador ‘Billy el niño’ fue director general de Talbot; y el ex director general de la Policía Rafael del Río llega a un alto cargo en Iberia. Todos con sueldos fastuosos.

LA CONSTITUCIÓN

¿Queda alguna institución que no esté intoxicada por el pasado franquista?

Está todo muy contaminado. No se ha producido una ruptura democrática y el correspondiente saneamiento del Estado. Ahora tenemos todos los problemas de un Estado del bienestar en retroceso con la rémora añadida de la pervivencia franquista. Tenemos ese plus de miseria política.

Habla de dos factores que influyen en la actual “miseria política”: el retroceso del estado de Bienestar y la pervivencia franquista. ¿Qué culpa le corresponde a la Transición que se hizo?

El funcionamiento de este sistema actual viene de los enjuagues de la Transición donde todo se fraguó para que dos partidos mandaran con un sistema electoral antidemocrático y con una absoluta falta de control. Montan el sainete de que el PP y el PSOE están que se matan pero si hacemos balance están de acuerdo en la inmensa mayoría de las grandes decisiones. Entre los dos impiden cualquier tipo de fiscalización y control. Los técnicos hacen informes diciendo que es todo una cochambre pero los ignoran.

Denuncia también que la Constitución fue adoptada de espaldas al pueblo

El referéndum de la Constitución fue como un referéndum franquista. Sólo se podía decir sí o no. Votamos la Constitución con todo revuelto. La Iglesia, el rey, normas democratizadoras, derechos… todo un batiburrillo. Eso no puede llamarse democracia. Además, cuando se creó la comisión constitucional, había muchos partidos de izquierdas que aún estaban ilegalizados. Una cosa importante: en el País Vasco las  abstenciones y los “no” ganaron al sí. Es decir, allí no se aprobó la Constitución y llevan 30 que se la quieren hacer comer con papas.

¿Cómo se puede iniciar una regeneración del sistema actual?

Cualquier movimiento que pretenda regenerar la democracia pasa por refundar o revisar los acuerdos o medidas de la Transición. La Transición es un gran fraude. Es el cimiento de la podredumbre que tenemos ahora.
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Libros

‘Las claves de la Transición’ cuestiona de raíz la idealización del paso a la democracia

  • Alfredo Grimaldos identifica los males actuales con la falta de transparencia con la que se hizo la Constitución de 1978

  • Felipe González y Santiago Carrillo fueron los “grandes traidores a cambio de nada” que acabaron con la posibilidad de una alternancia de poder real

Actualizada 09/04/2013 a las 10:04    

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La firma de los Pactos de la Moncloa en 1977 supuso la aquiescencia de la izquierda con un plan de ajuste económico.

El relato histórico oficial dice que entre la muerte de Franco en 1975 y el fallido golpe de Estado de Tejero en febrero de 1981, la clase política fue más generosa, la obrera se apretó el cinturón en un plan de ajuste (Pactos de la Moncloa) sin mucho protestar, y la élite empresarial hizo más concesiones que nuestros actuales dirigentes y empresarios. Una Arcadia en la que los líderes de la oposición al régimen de Franco y los reformistas del interior pactaron una agenda para poner España a punto para la entrada en Europa y garantizar la democracia y el progreso generalizado. Todo ello bajo la supervisión del rey Juan Carlos, partero de las libertades españolas. Y durante casi cuatro décadas este relato ha sido generalmente aceptado.

Pero la crisis y los casos de corrupción de la élite político-económica española, en gran parte la misma que tomó el poder a partir del 77 y de la que se alaba su generosidad entonces, han hecho que el relato histórico lleve años siendo cuestionado soterradamente, y que en los últimos meses haya sido, directamente, enfrentado con enmiendas a la totalidad, bien sea a través de declaraciones de líderes, movimientos sociales o ensayos históricos, como es el caso de Las claves de la Transición (Península), de Alfredo Grimaldos, cuyo elocuente subtítulo aclara que esta es una historia contada “para adultos”.

“Se ha vendido una imagen de la Transición que no tiene nada que ver con la realidad, porque no fue modélica, y hay que ponerla en su sitio”, afirma Grimaldos. “Se hicieron las cosas muy mal y se blanqueó el franquismo. En la Transición hubo muertos de los que no se habla, asesinados a manos de la policía, la guardia civil y la extrema derecha manejada desde el ministerio del Interior”, agrega.

La palabra Pacto es la que mejor define aquellos años. Desde entonces, la receta se ha recomendado en los distintos momentos de crisis políticas y económicas que hemos vivido, especialmente estos años. Pero, ¿pactar para qué? ¿Para ser libres, como contestó Fernando de los Ríos cuando visitó a Lenin en Moscú? Todo lo contrario, según Grimaldos. Para él, la Transición es el franquismo por otras vías. “La forma de Estado, la ley D´Hont, la corrupción… La falta de Transparencia tiene su origen en la Transición, porque todo se hizo de espaldas al pueblo por unas Cortes que se autocalificaron de constituyentes y no lo eran, y además ahora todo se agrava porque los medios están comprados y son igual de corruptos”, afirma Grimaldos tajante.

No se entiende bien, entonces, que la izquierda pactara con sus enemigos un acuerdo tan desventajoso. Grimaldos habla de la permanente amenaza que se esgrimía a los líderes de la oposición al régimen para que aceptaran trágalas como la bandera roja y gualda, la monarquía o los planes de ajuste económico. Aun así, para él, existió una traición onerosa por parte de Felipe González (“el hombre del SECED y la CIA en Suresnes, que le sacaron incluso el pasaporte”, dice) y, sobre todo, del líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo.

“Carrillo buscó colocarse en los nuevos tiempos y lo que hace es demoler la organización, su organización sindical, el partido, sus asociaciones vecinales, a cambio de nada. Es el que acaba con la posibilidad de una alternativa al neofranquismo”, dice contundente. Aunque afirma no haber leído la reciente y desmitificadora biografía que le ha dedicado Paul Preston, su concepto del líder del PC no puede ser más negativo. “Carrillo es escoria”.

Grimaldos insiste en la continuidad del franquismo con la democracia tal y como la alumbró la Transición señalando ejemplos, como el del asesino de extrema derecha de la estudiante Yolanda González en 1980, que trabaja actualmente para la guardia civil en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado.

La visión de Grimaldos es una enmienda a la totalidad de la Transición, a cuyas élites, herederas y continuadoras de las esencias del franquismo, culpa de los males de España. Se comparta o no, su visión crítica, en mayor o menos medida es la que se está aposentando en la sociedad española, como muestran las encuestas del CIS: desconfianza creciente en la clase política, en el bipartidismo, en la Corona y, en general, en todo lo que tiene que ver con una casta que ha acaparado el poder durante décadas, y que se resiste a dejarlo. Una generación orgullosa de su labor que cree que sus herederos no están a la altura de su legado.

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Entrevista a Alfredo Grimaldos en “Nunca es tarde” (01-08-2012)

Alfredo Grimaldos, periodista de investigación y escritor, nos habla de la falsa democracia, la estafa de Transición.

“Entre ellos se ladrán, pero no se muerden”.

Autor de:
“La CIA en España”
“Esperanza Aguirre, La lidere.s.a.”

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http://www.ivoox.com/cia-en-espana-con-periodista-alfredo-audios-mp3_rf_759132_1.html

LA CIA EN ESPAÑA. Con el periodista Alfredo Grimaldos

Entrevistamos al periodista Alfredo Grimaldos sobre su último libro, “LA CIA EN ESPAÑA: espionaje, intrigas y políticas al servicio de Washington”.

Muy revelador.

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http://www.nocierreslosojos.com/la-modelica-transicion-nos-dejo-un-bipartidismo-corrupto-encabezado-por-el-monarca-que-designo-el-dictador/

http://www.nocierreslosojos.com/wp-content/uploads/2012/02/cabecera1.jpg

“La ‘modélica’ Transición nos dejó un bipartidismo corrupto encabezado por el monarca que designó el dictador”

Entrevista a Alfredo Grimaldos, periodista de investigación y autor de los libros Esperanza Aguirre. La lidereS.A. y Zaplana. El brazo incorrupto del PP.

Publicado el 25/07/2012 por Grupo Akal

Elvira de Miguel. – El Gobierno valenciano, del que Eduardo Zaplana fue “molt honorable president” hace unos años, cifra hoy en 3.500 millones sus necesidades de liquidez. ¿Qué responsabilidades tienen en esta situación políticos como Zaplana o Camps, sus dos últimos presidentes antes de Fabra?

Alfredo Grimaldos. – Todas. A la política de derroche presupuestario característica de Eduardo Zaplana al frente de la Comunidad Valenciana, que trituró ingentes cantidades de dinero público en beneficio privado, se unió la relación de Zaplana, sin el menor recato, con los grandes magnates inmobiliarios de la Comunidad Valenciana, como Andrés Ballester, beneficiado por la política de recalificaciones de terrenos desarrollada por Zaplana en ese territorio. Cuando Zaplana llega a Madrid de ministro, sigue por el mismo carril: uno de sus más íntimos colegas es nada menos que Francisco Hernández, “El Pocero”. En las nuevas operaciones coincide también con José Bono. Bipartidismo recaudador. Lo de Camps y sus “amiguitos del alma” lo tenemos más reciente y está claro.

E. M. Dice usted en su libro Zaplana. El brazo incorrupto del PP que Zaplana representa a un sector de políticos que carecen de grandes planteamientos ideológicos de fondo, no se encuadran en ninguna corriente de pensamiento derechista tradicional por más que se definan una y otra vez como liberales, y su meta exclusivamente es el poder y el dinero. En su opinión, ¿abunda este tipo de político en España?

A. G. – Por supuesto. A un lado y a otro, suponiendo que sean diferentes orillas. En todos los partidos. Volviendo a Zaplana, no tiene consistencia intelectual ni cultural. Acabó la carrera de Derecho después de mil años, tras empezar sus estudios en Valencia. Consiguió por fin el título –aunque no se ha dedicado a ejercer la abogacía– cuando se inauguró una nueva universidad en Alicante, donde su suegro Miguel Barceló tenía enorme influencia. Pero eso también se da mucho en el PSOE: sólo hay que ver la trayectoria y la formación de personajes del supuesto otro bando, como Leire Pajín o José Blanco. 

 

 E. M. – El periodista Javier Ortiz, en el prólogo que escribió para su libro sobre Zaplana, afirmaba ya en el año 2007 que la principal virtud que debe adornar a un buen estafador es parecer un hombre honrado. Y añadía: “¿Cómo va a ser un buen estafador alguien que tiene aspecto de estafador?”. Tanto Zaplana como Camps han sido grabados telefónicamente en conversaciones muy comprometidas. Usted reproduce en su libro Zaplana. El brazo incorrupto del PP la transcripción completa de la conversación entre Eduardo Zaplana y Salvador Palop extraída del sumario del caso Naseiro. ¿Por qué las instituciones públicas y muchos medios de comunicación han mirado durante todos estos años para otro lado a pesar de las obviedades sobre todo tipo de prácticas irregulares de los políticos? ¿Qué explicación encuentra a que muchos ciudadanos sigan votando a los partidos que les albergan?


A. G.Cuando iniciaba su carrera política, buscando salir del ámbito local de Benidorm, donde fue alcalde, Zaplana es “cazado”, de rebote, por el juez Manglano, que investigaba un asunto de drogas. En una de las conversaciones telefónicas que le grabaron entonces, Eduardo Zaplana se retrata perfectamente. Dice: “Me tengo que hacer rico… Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir…”. Y en otra de las cintas, que recoge un diálogo entre él y otro miembro del PP, Salvador Palop, en el que están tratando sobre la recalificación de un solar, añade: “Y entonces le dices… bueno, yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres. Lo que te dé, y me das a mí la mitad bajo mano”. La conclusión es que los ciudadanos más lúcidos de este país, los que piensan que el mundo de la política profesional es muy miserable y está llena de individuos que sólo pretenden enriquecerse con ella, tienen toda la razón del mundo. Este sistema está completamente podrido. Hay mucha mayor cercanía entre los políticos profesionales del PP y del PSOE que entre ellos y sus respectivos votantes. Un político no muerde nunca a otro. Vociferan mucho, pero siempre están de acuerdo en impedir la más mínima transparencia sobre su gestión. La podredumbre de unos se tapa con un dossier con la corruptelas de los otros. “Yo te saco Gürtel”. “Pues yo a ti los EREs”. Y al final todo se diluye. La Transición fue una gran mentira: no hubo ruptura democrática y se montó un tinglado que sirve para que los ciudadanos estén cada día más desinformados y no tengan la más mínima capacidad de decisión sobre cualquier problema. Y encima hay insensatos bienintencionados que están convencidos de que esto es una democracia.

E. M . – A usted y a la editorial Foca, donde publicó el libro sobre Zaplana, les han denunciado y llevado a dos juicios por contar estos hechos: uno por difamación y otro por calumnias. ¿Cuál ha sido el veredicto de la justicia? ¿Tiene pendientes otros juicios relacionados con su trabajo como periodista de investigación?

A. G.Volviendo al nivel intelectual y a la formación académica de Zaplana, en mi libro recordaba, de pasada y un poco en broma, que él hizo el bachillerato en un colegio de Benidorm llamado Lope de Vega. En opinión bastante generalizada entre la comunidad docente del País Valenciano, era un centro al que acudían los hijos de familias “bien” para que los jóvenes poco estudiosos se titularan a cambio del sustancioso pago de fin de mes, y popularmente era conocido como el “Lope de vagos”. Instigados por Zaplana, los responsables del centro me pusieron una querella y, para el acto de conciliación previo al inicio del procedimiento, pedían 600.000 euros y la retirada del libro de la circulación. Como ese día yo no tenía dinero suelto, no pude acudir a conciliarme. El caso es que de ellos ya nunca más se supo.

Zaplana, en persona, también interpuso una querella contra la editorial y contra mí, por injurias y calumnias, que perdió. Lo del periodismo de investigación está cada vez más complicado. Yo, que soy muy aficionado al flamenco, me acuerdo de una letra, con la que me identifico mucho, que cantaba José Menese por seguiriyas, en 1967, cuando aquí quedaba “bicho” para rato, en la que se refería a un hombre acosado por la Justicia. En ella, Pepe decía: “Golpesitos en la puerta, / ca vez que dan golpesitos en la puerta, papelitos que me entregan. / Si saben los jueces de toas mis fatigas, / doy por seguro que no me empapelan”. Ahora, el pleito que tengo vigente es una demanda de protección al derecho del honor que interpuso contra mí la familia Rosón, por las alusiones que yo hacía al primer presidente de la Xunta de Galicia, Antonio Rosón, en mi libro La sombra de Franco en la Transición. Él fue jefe militar de una zona de la provincia de Lugo en la que se produjeron numerosas matanzas de republicanos en el verano del 36. Ya he perdido los tres primeros asaltos judiciales, y el asunto está ahora en el Tribunal Constitucional. Todo es un disparate, porque en la sentencia no se entra a dilucidar si lo que cuento es cierto o no, sino que eso ya se juzgó hace más de treinta años y entonces se condenó a la revista Interviú por el asunto.

E. M.- Zaplana trabaja actualmente, al igual que Iñaki Urdangarín, para Telefónica cobrando aproximadamente un millón de euros anuales. Fue Javier de Paz, uno de los hombres de máxima confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, quien le colocó. ¿Hablan más en la intimidad y son más amigos de lo que aparentan los políticos que en el hemiciclo aparecen como oposición?

A. G.Cuando Eduardo Zaplana era portavoz del Grupo Parlamentario del PP, su rival en las filas del PSOE era Alfredo Pérez Rubalcaba. En todas las sesiones montaban un sainete, aunque, como es constatable, ambos partidos hacen piña a la hora de aprobar o rechazar más del 90% de las mociones. Mientras los votantes de unos y otros se mataban a voces en los bares, Zaplana y Rubalcaba, íntimos amigos y los dos madridistas, iban juntos los domingos al palco del estadio Santiago Bernabéu a tomarse unas copitas disfrutando del fútbol y la amistad institucional. Y, por supuesto, compartiendo los secretos de las cloacas del Estado. Durante el mandato de Zapatero como presidente del Gobierno, Zaplana encuentra un privilegiado cargo en Telefónica, una empresa muy rentable que era pública, cuya privatización la inició el PSOE y la remató el PP; amparado nada menos que por Javier de Paz, consejero de la entidad y ex secretario de las Juventudes Socialistas. Al principio, Zaplana entra con el supuesto cargo de responsable de relaciones con Europa y, después, para evitar líos y críticas, se le nombra simplemente “asesor”. O sea, no hace absolutamente nada, más que tener despacho, numerosos privilegios y un millón de euros al año. ¡Viva la democracia! Después de irse de rositas de Terra Mïtica y los pagos por duplicado con dinero público a su amigo de asuntos inmobiliarios Julio Iglesias, entre otros trajines valencianos.


E. M.- Esperanza Aguirre nos advierte que si no queremos convertirnos en Argentina, con “corralito” y con inflación del 20 o el 40 por ciento, hay que rebajar el gasto público.Se tienen que acabar los subsidios y las subvenciones, y las mamandurrias en general”, declaró recientemente a los periodistas pidiendo “ayuda” a los ciudadanos. Usted cuenta en su libro Esperanza Aguirre. La LidereS.A. el saqueo al presupuesto público en busca del beneficio privado y los escándalos protagonizados, entre otros, por su mano derecha, Ignacio González, actual vicepresidente, portavoz y consejero de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, además de secretario general del PP de Madrid. ¿Ha tenido en esta ocasión algún problema por esta denuncia?

A. G.Esperanza Aguirre abordó este asunto de forma distinta que Zaplana. Se encontraba tan “sobrada” que sólo me mandó, indirectamente, algún mensaje irónico sobre el contenido del libro, sin meterse en líos de tribunales. La política del Ejecutivo Regional encabezado por Aguirre se ha caracterizado por intentar rescatar los sectores empresariales vinculados, sobre todo, al mundo del ladrillo, que ha consistido en poner en sus manos recursos públicos y convertir en una fuente de ingresos muchos derechos básicos de los ciudadanos. Aguirre ha llegado a la feliz conclusión de que todos los servicios públicos son susceptibles de ser convertidos en negocio particular. Por ejemplo, en el ámbito de la sanidad, desde que ella llegó a la Presidencia del Gobierno autonómico, el objetivo fundamental de su política está más relacionado con el beneficio de las empresas constructoras que con la salud de los ciudadanos. En cuanto a su “mano derecha”, Ignacio González ha ido liquidando a sus propios correligionarios que le han hecho sombra, como Alfredo Prada o Granados, para quedarse él sólo con el control de la recaudación. En mi libro, cito infinidad de asuntos en los que él aparece. Ahora, el diario “El Mundo”, le está breando con el asunto de un apartamento de lujo que tiene en Málaga. Por supuesto, la cosa apesta, pero el actual ministro del Interior ha cesado al propio comisario jefe que él había nombrado, por iniciar esa investigación sobre González.

E. M.- Describe en su libro a Aguirre como una aristocrática y pizpireta millonaria que actúa con aire arrabalero y maneja la Comunidad de Madrid con absoluto desparpajo para llevar a cabo un plan de destrucción de los servicios públicos básicos: sanidad, educación, privatización del Canal de Isabel II, Telemadrid. ¿Quiénes son los beneficiarios de esta gestión política?

A. G.– Como ya he dicho antes, detrás de la política de Aguirre hay un plan sistemático de destrucción de los servicios básicos y de saqueo del presupuesto público en busca del beneficio privado. Amigos, correligionarios y parientes de ella se benefician de su gestión. Ha conseguido que el AVE pare en una finca de su familia, ha construido carreteras y líneas de metro con la única intención de multiplicar los beneficios de las poderosas empresas constructoras que se mueven a su alrededor y ha convertido Telemadrid en un órgano de propaganda a su exclusivo servicio.          

E. M . – Como en una secuencia de la película de Coppola ‘El Padrino’ (“son sólo negocios, no hay nada personal”), cuenta también en un capítulo interesantísimo la batalla entre Gallardón y Esperanza Aguirre por el control de Cajamadrid. Parece que también se dieron de “navajazos” Zaplana y Camps por situar a sus huestes en la Caja de Ahorros del Mediterráneo. ¿Son capaces los políticos de pactar con quien sea, incluidos miembros de la oposición, en contra de gentes de sus propias filas, para lograr sus fines?

A. G.En un capítulo de mi libro “La LidereS.A.”, ya adelanto la existencia de toda la basura que está saliendo ahora en Cajamadrid-Bankia. Chupaban del bote, además de los grandes partidos, que se llevan lo gordo, CCOO, UGT y hasta un sector de Izquierda Unida, ésos a los que yo llamo los “trincarrublos”. Uno de ellos, José Antonio Moral Santín, llevaba un cerro de años de consejero en Cajamadrid, con el respaldo del jefe de Izquierda Unida en Madrid, Ángel Pérez. Estos individuos se metieron en el Partido Comunista de los Pueblos de España, una escisión del PCE a principios de los años 80, cuando la URSS repartía rublos a barullo. Mientras la mayor parte de los militantes del PCPE continuó trabajando en su seno, en el momento que el bloque del Este quebró, los “trincarrublos” se colocaron en IU. Pérez, un personaje sin ningún brillo, sobrevive políticamente gracias a que controla el aparato de la organización e impide cualquier limpieza regenerativa.

En cuanto a la CAM, sólo un detalle, que relato con más detenimiento en mi libro sobre Zaplana. El mismo día que él firmaba la hipoteca de un piso de lujo en el Paseo de la Castellana de Madrid con la Caja de Ahorros del Mediterráneo, esa misma entidad avalaba el proyecto inmobiliario en Seseña de su amigo El Pocero. El saqueo más descarado de las cajas de ahorro. El Estado entrampa a los ciudadanos para tapar el boquete de estas entidades esquilmadas y Zaplana se lleva un millón de euros de una empresa pública que era muy rentable y se privatizó para que otros se llevaran los beneficios.

E. M .– Por último, el actual Gobierno aplica por decreto ley a la ciudadanía todo tipo de recortes en sueldos, coberturas sociales y derechos. Nos dicen que no hay otra salida dada la situación de la economía española. Sin embargo, siguen sin exigir ninguna responsabilidad a quienes en estos últimos 10 años han manejado los fondos públicos para que se devuelva lo robado. Dice usted en el prólogo que, después de mover la podredumbre y tras el intercambio de cubos de basura en periodos electorales, todo vuelve al cauce pactado a través de los subterráneos consensos de la Transición. ¿Qué podemos hacer para cambiar esta situación y que no se vayan de rositas todos los que se han llevado dinero mientras ejercían una función pública?

A. G.Gran parte de lo que tenemos ahora encima, además de lo que nos corresponde por pertenecer al sistema bancario europeo y mundial, es producto de la gran estafa que fue la “sacrosanta” Transición, que sólo sirvió para adecuar el franquismo a los nuevos tiempos. Así que, además de la sumisión a las instituciones que representan el capitalismo más depredador, nosotros tenemos el plus de la herencia fascista, muy presente en esta sociedad. La “modélica” Transición nos dejó un bipartidismo corrupto encabezado por el monarca que designó el dictador. Los ciudadanos tienen que espabilar, ser conscientes de que la casta política y los banqueros forman parte de la misma banda de atracadores, y participar activamente en la vida saliendo a la calle y organizándose. La inmoral deuda pública contraída por el Estado español a consecuencia de banqueros y políticos delincuentes no hay que pagarla. Y todos los chorizos de cuello blanco al talego y que devuelvan la pasta.

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64288

http://www.juarezpolanco.com/img/logo-rebelion.JPG

09-03-2008

Entrevista Alfredo Grimaldos, autor de Zaplana. El brazo incorrupto del PP:

“He llegado a la conclusión de que este sistema está completamente podrido”

Mundo Obrero

El Corte Inglés lo retiró de sus estanterías, el Circulo de Bellas Artes no aceptó que se presentará en sus instalaciones, CNN + suspende a última hora una invitación al autor. Pero están a punto de venderse ya quince mil ejemplares del libro Zaplana. El brazo incorrupto del PP, de Alfredo Grimaldos (Foca), una cifra nada fácil tratándose de un ensayo.

 

Y es que estamos ante un trabajo fruto de un año de investigación entre Madrid, Benidorm, Alicante, Valencia e, incluso, Cartagena, donde nació Zaplana y de donde es originaria su familia. Grimaldos ha reconstruido la trayectoria desde que era un estudiante de Derecho con un expediente poco modélico. Después, cómo se casó con la hija de uno de los magnates hosteleros de Benidorm, Miguel Barceló, y, a partir de ahí, comenzó su ascenso político, primero alcalde de Benidorm, después ministro de Trabajo con Aznar y hoy portavoz del Partido Popular,. El resultado es una antología del latrocinio y la desvergüenza, el ejemplo vivo de un sistema político, judicial y mediático podrido, como bien dice el autor. Cómo cambiarlo es otro cantar, Grimaldos ya ha logrado mucho con sacarlo a la luz.

Sin duda el relato de tropelías y corrupción que se desvela en tu libro es sorprendente. ¿Imaginabas algo así cuando empezaste a investigar el tema?

 

Estaba claro, desde el principio, que éste era uno de los personajes menos recomendables del actual panorama político. Precisamente por eso decidimos hacer un libro sobre él. Es la quintaesencia de la podredumbre de este sistema, un individuo sin ideología, que sólo busca el enriquecimiento personal y el poder. Ya lo advertía él mismo, al principio de su carrera, en las cintas del Caso Naseiro. No tiene nada que ver, por ejemplo, con un ultraderechista clerical clásico, como Acebes. Si Zaplana hubiera caído en las filas del PSOE, podría haber sido un Luis Roldán o un Rafael Vera.

 

¿Ha habido alguna reacción por parte del protagonista o de su partido?

 

Oficialmente, ninguna. Tampoco he tenido noticias, de momento, por vía judicial. Sí tenemos constancia de que Zaplana ha movido todos sus tentáculos para evitar que el libro tuviese eco en los medios de comunicación. Obviamente, la devolución de los ejemplares por parte de El Corte Inglés es una consecuencia de esa presión. Por otra parte, no hemos podido presentar el libro en el Círculo de Bellas Artes, donde se hacen todas las presentaciones de la editorial FOCA. En esta ocasión, por primera vez en la historia, responsables del Círculo dijeron que no era recomendable hablar de esta obra allí.

 

¿Crees que es un hecho aislado en la política española? ¿Tiene parangón en otros políticos u otros partidos?

 

Nada más empezar su carrera política, Zaplana, con poco más de treinta años, ya dice, en las cintas del Caso Naseiro, que necesita mucho dinero para vivir y que se quiere hacer rico, mientras trapichea con la recalificación de un solar para comprarse un Opel Vectra con su mordida en esa operación. Después, accede a la alcaldía de Benidorm sin ganar las elecciones correspondientes, comprando a una concejala tránsfuga del PSOE. Allí comete todo tipo de irregularidades, pero eso le permite llegar a la Generalitat, donde las operaciones turbias con dinero público se incrementan con muchos ceros. A pesar de que muchos de sus más íntimos están imputados en hechos delictivos y de que a él le salpica por todas partes la sombra de la corrupción, se convierte en ministro de Aznar… Todo esto es consecuencia de un sistema político sobre el que los ciudadanos no tienen el más mínimo control. Zaplana forma parte de una casta que legisla en su propio beneficio. No hay que olvidar que es íntimo amigo de Pérez Rubalcaba, a pesar de los sainetes que ambos montan en el Congreso. Y también de Bono, con quien comparte el cariño y los favores de un individuo como El Pocero.

 

¿Piensas que desde el sistema judicial, la oposición política y los medios de comunicación se ha hecho todo el esfuerzo para denunciar, investigar o pedir la aclaración de todo lo que relatas en el libro?

 

La Justicia está para perseguir a los pobres y a los insumisos. Ni los amigos del Rey, ni los banqueros, ni los políticos van a la cárcel. Los procedimientos judiciales contra los personajes poderosos se eternizan y una legión de abogados de renombre se encarga de embarullar estos asuntos. Por otra parte, son muy pocos los jueces que quieren complicarse la vida. Sólo hay que ver el caso de uno de los antiguos aliados de Zaplana, Carlos Fabra, imputado en un multimillonario fraude a Hacienda. Ya son ocho los jueces que han participado en la instrucción del asunto, y todos ellos huyen de Castellón, donde Fabra es el todopoderoso cacique local.

 

¿Qué le dirías a quienes sacan como conclusión que la política es así de miserable y que está llena de individuos que sólo buscan enriquecerse con ella?

 

Que tienen toda la razón del mundo. Este sistema está completamente podrido. Hay mucha mayor cercanía entre los políticos profesionales del PSOE y los del PP que entre éstos y sus votantes respectivos. Ellos no se muerden, vociferan mucho, pero no están dispuestos a permitir que haya la menor transparencia. La podredumbre de uno se tapa con un dossier sobre las corruptelas del otro. La Transición fue una gran mentira y una absoluta estafa. No hubo ruptura democrática y se montó un tinglado que sirve para que los ciudadanos estén cada día más desinformados y con menor capacidad de decisión sobre cualquier cosa.

 

¿Entonces, según tú, no tiene ninguna opción para rebelarse el ciudadano? ¿Quizás otros partidos? ¿No votar?

 

La pregunta es difícil. No hay fórmulas mágicas y tampoco es cuestión de dar consejos a nadie. Yo, desde luego, no soy nada aficionado a las urnas, tal como está montado aquí el asunto. He utilizado la papeleta muy pocas veces. La primera vez que tuve ocasión de hacerlo –no tenía edad para votar o abstenerme en 1977- fue en el referéndum de 1978, y voté “no” a la constitución monárquica. Pienso que lo fundamental para la izquierda es volver a intentar construir un movimiento cívico organizado, como lo había al final del franquismo, pero para eso hay que pelear también contra las burocracias sindicales y de todo tipo. Las estructuras políticas y sociales de izquierda, bastante sólidas, que existían durante la Transición fueron liquidadas desde arriba, para limitar la participación del ciudadano a un simple voto cada cuatro años. Además, todo el sistema –circunscripciones electorales, Ley D’Hont, listas cerradas…- está concebido para institucionalizar un bipartidismo en el que se reparten los papeles de policía bueno y malo. Cuando puede más el miedo que el asco, parte de la abstención se convierte en votos del PSOE y ganan las elecciones personajes como González o Zapatero. E Izquierda Unida se pone a la cola, con muy poca autonomía. Y ¿qué hace el PSOE? Es decir, la derecha no franquista: poner en funcionamiento el GAL, aumentar la financiación pública del nacionalcatolicismo, liquidar la radiotelevisión pública… y desarrollar la misma política económica que podrían en práctica los otros. Pienso que hay que trabajar para intentar que exista un pensamiento más crítico y mayor participación popular al margen de las instituciones.

 

¿Cuál puede ser la razón para que el PP siga considerando a Zaplana un valor político a tener en cuenta?

 

A través del llamado Clan de Valladolid, estuvo muy cerca de Aznar, que todavía continúa proyectando su siniestra sombra sobre el PP. Bendecidos por Aznar, Acebes y Zaplana se convirtieron en los portavoces de la “teoría de la conspiración”, en el caso del 11-M, y Rajoy no fue capaz de librarse de ellos, a pesar de que hay un amplio sector de la cúpula del partido que no los soporta. Sobre todo a Zaplana. Si el PP pierde las próximas elecciones generales, Rajoy, y con él Zaplana y Acebes, quedarán fuera de combate. Zaplana tiene ya un capitalito almacenado, como para no tener que trabajar más, pero a este tipo de personajes les cuesta mucho asimilar, cuando llega el momento, que se han quedado sin poder.

 

¿Qué falla en el sistema político español para que esto suceda?

 

Los individuos como Zaplana surgen y medran en el contexto de una sociedad desinformada y acrítica. Su salto a la Generalitat lo dio en la época del culto a los triunfadores que propició el felipismo, cuando el propio Mario Conde se convertía en doctor honoris causa de la mano del Rey. Tanto en el ámbito político como en el económico, el resplandor del éxito tapa las sospechas de podredumbre, por más fundamento que tengan. Los grandes medios de comunicación se dedican a intoxicar y a silenciar, en sintonía con los distintos clanes de cada partido y con los grandes intereses económicos. Mientras hay votantes acalorados que discuten en los bares sobre si es mejor el PP o el PSOE, un sector de este partido se alía con un grupo de presión del otro para tumbar a uno que estorba de cualquiera de las dos organizaciones. Los partidos son estructuras cerradas sin la más mínima democracia interna. Máquina de mentir. Y al que se sale del sistema lo silencian o lo fulminan.

 

 

Como has comentado antes, se ha denunciado que tu libro había sido retirado de El Corte Inglés. ¿Qué más sabes de eso? Ningún periódico se ha hecho eco de esa retirada. ¿Cómo lo interpretas?

 

En efecto, el libro se retiró, repentinamente, de todos los centros de El Corte Inglés. Delante, incluso, de los clientes, sin esperar a que se acabara la jornada laboral. Parece que la orden llegó desde las alturas y fue fulminante. Después de esto, los primeros días, cuando ibas a pedir el libro, en cada sitio te decían una cosa. Había dependientes que contestaban: pero si estaba aquí, y se estaba vendiendo bien. Otros, más avisados, decían que se había agotado y, además, no se podía pedir. Después, tras la traca que se lió en internet , hicieron el paripé de pedir unos pocos ejemplares. Y ahora, resulta que se puede encontrar en algunos centros, mientras en otros te siguen contando que está agotado en la editorial. Que yo sepa, de los grandes diarios “comerciales”, por decirlo de alguna manera, sólo se hizo eco de esta historia el Levante, de Valencia, hablando, sin precisar el nombre, de “un centro comercial”. Las apabullantes cifras de publicidad que maneja El Corte Inglés tapan casi todas las bocas.

 

¿Has percibido algún otro boicot o censura al libro?

 

No sólo he sufrido censura por la parte zaplanista. También me han vetado las vírgenes vestales de la libertad de información, el imperio Polanco. José María Calleja me invitó a participar en su programa “Cara a cara”, de CNN +, y unas horas antes de que viniera un vehículo a recogerme, me llamó la productora, con voz temblorosa para contarme una milonga: que se había “caído” el otro participante, ya no daba tiempo para encontrar un sustituto y se suspendía la grabación. Pero el programa se hizo, con el que iba a ser mi contertulio, que no se había caído de ningún sitio, y con uno nuevo. Al parecer, alguien llamó desde la dirección general de la empresa para decir que yo no podía participar en ningún medio del grupo, por haber escrito sobre Polanco. No sé a qué se referiría. Posiblemente a que en mi libro “La sombra de Franco en la Transición”, recordaba que Rodolfo Martín Villa era ministro del Interior y controlaba todas las tramas fascistas cuando un comando ultraderechista puso una bomba en el diario El País y asesinó a uno de sus trabajadores. Por una paradoja siniestra, Martín Villa es ahora presidente de Sogecable.

O el veto puede estar relacionado con algo que publiqué en el libro “La CIA en España”. Por ejemplo, que cuando Polanco pasó a formar parte de la Comisión Trilateral, lo primero que hizo fue llamar a Joaquín Estefanía, autor del libro “La Trilateral en España” y nombrarle jefe de economía de El País. Estefanía, antiguo maoísta que llegaría a ser director del diario, pidió a su editor, Ramón Akal, que retirara el libro de la circulación, sin conseguirlo.

 

Han sugerido que el libro es un encargo, se sobreentiende que desde el partido socialista, ¿Qué dices a eso?

 

Que es absurdo. Y ni siquiera creo que les haya gustado mucho a los profesionales del PSOE. El libro es un proyecto que surge de la propia editorial FOCA, porque consideramos que Zaplana representa todo lo menos recomendable y lo más amoral del sistema político podrido que sufrimos. Y en las páginas del libro aparece, por ejemplo, José Bono, de forma muy poco luminosa. Conseguí hablar con algunos políticos del PSOE, a título individual, como también lo hice con antizaplanistas del PP y con antiguos zaplanistas valencianos hoy pasados a las filas de Camps. Un libro como éste, escrito desde fuera del enjuague institucional, molesta o todos los que se benefician del tinglado político.

 

¿Cuál de todos los escándalos te ha parecido más impresionante o te parece más destacable?

 

En este caso, es difícil hacer un ranking de la infamia y la sinvergonzonería. Terra Mítica es un monumento al saqueo del dinero público, pero hay muchos otros episodios elocuentes, aunque la cuantía de la rapiña sea menor. Los detalles que muestran la personalidad de nuevo rico de Zaplana resultan muy jugosos. Por ejemplo, eso de comprarse un piso de quinientos metros cuadrados en el madrileño Paseo de la Castellana, gracias a una hipoteca de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, encabezada por personajes que él nombró a dedo cuando era presidente de la Generalitat. La letra mensual, de más de 8.000 euros, es superior a su antiguo salario de ministro y al de jefe del grupo parlamentario de la oposición. Si a eso le sumas trajes de diseño exclusivo, a unos cuantos miles de euros la tirada, asistente personal, un Porsche Cayenne de 120.000 euros para su hija pequeña… El reloj que enseña en la portada del libro es un Hublot suizo de 18.000 euros. Y tiene más en su colección.

www.pascualserrano.net

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Una altra foto dels “Pactes de la Moncloa”…

http://www.nocierreslosojos.com/wp-content/uploads/2012/07/PACTOS-DE-LA-MONCLOA1.jpg

Salut i consciència!

Jordi

http://vimeo.com/user1361588/videos
www.youtube.com/user/grupsalvatge/

:: http://entrebits.blogspot.com/ ::
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ESPAI LLIURE DEL MUNTATGE “SIDA”

«El present és d’ells; el futur és meu»

Nikola Tesla (1856–1943)

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