¿Cuál es la clave para acabar con el SIDA? – Art. Destacado

 

¿Cuál es la clave para acabar con el SIDA?1

 

 

 

El SIDA es un hecho criminal,

 

y sus responsables tienen que ir a la cárcel”

 

 

 

USA:

 

Jueces han dejado en libertad a 49 acusados de “contagiar el VIH” contra los que se pedía, en total, más de mil años de cárcel,

 

porque nadie puede demostrar que están “infectados por el VIH”

 

e incluso ningún oficialista defiende el “VIH/SIDA” bajo juramento

 

 

¿Quién se atreve, por fin, a sacar el tema SIDA del campo científico-médico para situarlo directa y plenamente en el campo delictivo-criminal? ¿Quién está cambiando en los USA las reglas de juego de los juicios sobre “delitos relacionados con el VIH”?

 

Tiene que ser una persona especial, muy experimentada, tremendamente curtida. Dejo que se presente ella misma. Le cedo la palabra:

 

Mi nombre es Clark Baker. He sido oficial de policía durante algo más de 20 años en el Departamento de Los Ángeles (1980-2000), y desde entonces soy detective privado, con licencia en California. He realizado varios millares de investigaciones criminales, civiles y militares, y he interrogado, arrestado, procesado y ayudado a interrumpir algunos miles de carreras delictivas que incluyen prostitución, drogas, agresiones, ataques contra la propiedad y asesinatos; en particular, he arrestado, interrogado y examinado físicamente más de 2.500 drogadictos. He recibido más de 80 condecoraciones, premios, menciones, certificados, etc., tanto militares como civiles, por mis servicios como sargento de marines de los USA de joven y posteriormente como oficial de policía.

 

Tras estas más de tres décadas, me considero enormemente escéptico ante todo hasta que no lo compruebo por mí mismo. Hoy en día, la mayor parte de mi trabajo es pro bono (es decir, voluntario y gratuito), por lo que puedo ser muy exigente con aquellas personas a las que asisto. Se espera que los testigos mientan, pero si descubro que un cliente mío ha tergiversado los hechos o me ha engañado, normalmente lo abandono.

 

Soy afortunado por tener el tiempo, la energía y los recursos para poder ayudar a que personas inocentes puedan salir de apuros inmerecidos y acusaciones injustas.

 

Empecé mi investigación sobre el SIDA en mayo de 2008, y desde entonces he transferido TODAS mis demás investigaciones a otros detectives. Por estos esfuerzos, no he recibido resarcimiento económico alguno. Mi intención es continuar implicado en este tema hasta que los tribunales y/o los legisladores hayan terminado con esta empresa criminal llamada SIDA.

 

Hasta ahora, nunca imaginé que algunas industrias farmacéuticas podían apoyar falsa ciencia para financiar investigadores a fin de que produzcan fármacos caros que causan sufrimientos y enfermedades por todo el mundo. Ni que se pudiese utilizar legislación confusa para forzar (bajo amenaza de quitarles la patria potestad) a madres sanas y a sus bebés a ingerir fármacos que matan, y entonces utilizar las enfermedades y la mortalidad generadas como ‘prueba’ de que una no-existente enfermedad sí que en realidad existe.

 

Si Ud. quiere comprender lo que ahora entiendo que es la conspiración criminal más importante que nunca pude imaginar, lea el Informe que elaboré: 2.

 

En circunstancias normales, pondría en dicho Informe una lista con mi agradecimiento a todas las personas que me han ayudado en esta investigación y en supervisar el subsiguiente documento final. Debido a las tenebrosas condiciones que existen en la comunidad científica y en la industria farmacéutica, no tendría sentido legítimo alguno que yo expusiese a estos testigos al peligro de ser potenciales dianas y, por lo tanto, objetivo de ataques de todo tipo. Cuando llegue el momento adecuado, el mundo conocerá la diferencia entre aquellos que sirven a la Humanidad, y aquellos que se sirven a sí mismos a expensas de la Humanidad.

 

Jamás he escrito sobre algo más importante. Esta historia ha cambiado mi vida, y si Ud. se toma el tiempo y la paciencia para comprender lo que he redactado, también puede que cambie la suya.

 

No se precisa de formación médica alguna para investigar conductas fraudulentas o criminales, así como la financiación utilizada. No se requiere tener un cerebro privilegiado para ver que ningún científico ha demostrado nunca que el VIH: 1) existe; 2) ataca células; 3) causa el SIDA.

 

Argumentar contra las montañas de minucias del VIH/SIDA, que son interdependientes y que se respaldan las unas a las otras, requeriría terabytes de capacidad computacional y la tenacidad de los fanáticos más detestables del mundo.

 

La clave de todo este enorme entramado no se encuentra en las paredes de cartón-piedra ni en los peones ni en los corre-ve-y-diles, sino en la declaración original misma del propio Dr. Gallo sobre el VIH.

 

Tras haber investigado miles de crímenes y haber arrestado personalmente cientos de miembros de bandas criminales y otras gamas de depredadores, reconozco un asunto criminal en cuanto lo tengo delante. El VIH/SIDA convierte la estafa Enron en una partida de póker entre vecinos. Por malo que fuese Ken Lay (el fundador de Enron), nunca pudo pensar en envenenar y matar la cantidad de personas que las empresas farmacéuticas están dañando y matando en base a la medicina tipo-Mengele de Anthony Fauci y Robert Gallo. Escorias como ellos (y como John Moore, de la Cornell University), finalmente se pudrirán en el infierno, pero tengo la intención de que conozcan alguna justicia terrestre antes de que los chacales del averno se los merienden”.

 

No le resultó nada difícil a Clark Baker tomar posición en el tema SIDA. En efecto, fue a hablar con los oficialistas, y éstos le dijeron: “Los negacionistas son unos asesinos. Son responsables de la muerte de millones de personas en todo el mundo, sobre todo en el África negra. ¡Son unos asesinos! ¡No vaya a hablar con ellos!”. El razonamiento del Sr. Baker fue sencillo pero substancial: “Me quedé sorprendido porque me dicen que los disidentes son unos criminales y, sabiendo que llevo más de 30 años deteniendo criminales, en vez de animarme a perseguirlos y a meterlos en la cárcel, me aconsejan que ni siquiera me entreviste con ellos. Comprendí enseguida que los criminales son ellos, los oficialistas”.

 

Clark Baker afirmó: “Confío en la justicia divina, pero voy a dedicar lo que me queda de vida a que la justicia humana ponga en la cárcel a los Doctores Anthony Fauci, Robert Gallo y a todos los que han puesto en marcha el SIDA, que es el mayor asesinato en masa que jamás he investigado”.

 

Para conseguir este objetivo, Clark Baker formó en octubre del 2009 la Office of Medical and Scientific Justice (OMSJ, www.omsj.org). Su lema: “La integridad merece ser defendida”. Su misión: “Proteger y defender a las víctimas y a los testigos de la corrupción médica y científica”. Queda claro que el ámbito de actuación de la OMSJ es mucho más amplio que el montaje SIDA. Sin embargo, probablemente es en “el tema SIDA” donde más incide Clark Baker.

 

Así, dentro de la OMSJ ha constituido un HIV Innocence Group que proporciona asesoramiento científico-técnico, pericial, a los abogados que se lo solicitan para defender mejor a personas que se enfrentan a acusaciones por “delitos relacionadas con el VIH” supuesto. En efecto, en todos los países -pero especialmente en los USA, donde hay cientos, a precisar- hay personas ya encarceladas y otras en procesos judiciales en que se les pide muchos años de cárcel por supuestamente haber contagiado el supuesto “VIH”, en especial por haber mantenido relaciones sexuales sin avisar de que estaban etiquetadas como “seropositivas”. Debido: 1) a la compleja naturaleza científico-técnica de estos casos; 2) al enorme volumen de la deliberadamente engañosa propaganda oficial; 3) a la –por ahora- existente confianza en la versión oficial VIH/SIDA del SIDA, 4) a la –por ahora- inercia de los jueces, supeditados a los peritos oficialistas, y 5) a los –por ahora- escasísimos recursos materiales de quienes cuestionamos la versión oficial del SIDA, llega poquísima información científica correcta que pueda ser utilizada por los abogados defensores para proteger a sus defendidos, ni usada por los fiscales y jueces para poder hacer verdaderamente justicia. Todos están –por ahora- sumergidos en la heterodoxa pseudociencia del VIH/SIDA, elaborada sobre la marcha por el establishment del SIDA en función de sus necesidades, “cosa” a la que Clark Baker llama Junk Science, que puede traducirse por “ciencia basura”.

 

Clark Baker, por un lado, ha logrado reunir en HIV Innocence Group un conjunto de científicos, médicos e investigadores independientes y de abogados que preparan informes y declaraciones juradas (afidávit), y que asesoran a los abogados defensores para que puedan poner contra las cuerdas a los peritos oficiales formulando las preguntas y las repreguntas adecuadas, y que quede claro ante el juez que en realidad “el emperador está desnudo”, es decir, que la versión oficial del SIDA carece totalmente de base científica. Y por otro lado, aplicando al tema SIDA una sentencia del Tribunal Supremo de los USA (Melendez-Diaz contra Massachusetts, del 25 de junio de 2009), ha conseguido que la presentación de las pruebas no recaiga en los abogados defensores críticos sino en los acusadores oficialistas. Es decir, son quienes afirman que “la persona Tal ha cometido el delito de contagiar a otra(s) persona(s) el virus VIH causante del SIDA, por lo que debe ser condenada a largas penas de cárcel porque el VIH existe, porque el VIH es la causa del SIDA, porque los tests detectan infección por VIH, porque el VIH se transmite sexualmente, etc.”, los que deben presentar las pruebas científicas de que están debidamente demostradas todas y cada una de estas falsas aseveraciones oficiales, en las que sin embargo los oficialistas creen… o, mejor dicho, simulan creer mientras ello les reporta ventajas.

 

Debido a este cambio, que hace que lo que técnicamente se llama “la carga de la prueba” recaiga en los oficialistas, en los USA en 36 meses (de diciembre de 2009 a diciembre de 2012) los jueces han dejado en libertad a ya nada menos que 49 personas contra las que se pedía 10, 25, 40 o más años de prisión por haber supuestamente “contagiado” el supuesto “VIH”. En varios (a precisar) de estos casos, el juicio no ha llegado ni siquiera a celebrarse. ¿Por qué? Sencillamente porque los acusadores NO ENCUENTRAN NINGÚN científico o médico oficialista de entre los muchos miles que en los USA viven del VIH/SIDA que, ante abogados defensores adecuadamente preparados, se atreva a ir a defender la versión oficial del SIDA bajo juramento, y, por tanto, CON RIESGO DE IR A LA CÁRCEL POR PERJURIO. Pero, eso sí, estos mismos expertos oficialistas siguen cobrando cada final de mes por vivir ellos del VIH/SIDA a costa de espantar, envenenar y matar a sus víctimas, y de prolongar el primer dogma mundial de terror que la humanidad ha conocido… y que sigue –por ahora- padeciendo.

 

En un próximo artículo resumiré el Informe que estoy preparando acerca de estos 49 juicios a personas que (como desgraciadamente lo han sido muchas otras en casi todos los países, incluido España) hubiesen sido condenadas a largas penas de prisión por supuestamente “haber contagiado el VIH, causa del SIDA, por vía sexual”. Pero resulta que no hay prueba científica alguna ni de la supuesta “transmisión sexual del VIH”, ni –previo- de que “el VIH causa el SIDA”, ni –más previo aún- de la existencia de dicho supuesto “VIH”, y -lo más previo de todo- ni siquiera de que “eso” llamado SIDA sea una enfermedad. De hecho, la falsedad madre de todas las demás falsedades fue que los CDC afirmasen en 1981 que había detectado una nueva enfermedad (falso) contagiosa (falso), caracterizada por una inmunodeficiencia (falso) e inevitablemente mortal (falso). Esta múltiple mentira inicial fue la decisiva, pues exigió construir todas las falsedades posteriores a fin de tapar y justificar a la primera, e irle dando una apariencia pseudocientífica y tecnológica que facilitase su implantación y aplicación mundial.

 

No es de extrañar que en los USA ningún oficialista vaya a defender BAJO JURAMENTO la versión oficial del SIDA. ¿Se ofrecerán voluntariamente los oficialistas españoles a ir a sacar del apuro a sus colegas –¡¡¡Y MAESTROS!!!- estadounidenses?

 

NOTA: Clark Baker efectúa unas declaraciones de casi once minutos en el reportaje de 1 h. 28 m. 37 s. de duración titulado “SIDA: desmontando el pastel”, que resume una entrevista de casi cuatro horas que me hizo la periodista Alish (Alicia Ninou). Se puede ver desde la web de la autora: http://timefortruth.es/videos/sida-desmontando-el-pastel-entrevista-a-lluis-botinas/

 

Barcelona, 17-febrero-2012. Actualizado el 23-marzo. Y el 27-mayo. Y 17-setiembre. Y 3-dic.

 

Lluís Botinas lluis.botinas@plural-21.org

 

Autor de “DESMONTAR EL SIDA. El SIDA no es una enfermedada tratar –ni siquiera alternativamente- sino un engranaje made in USA a desmantelar”. Se puede bajar gratuitamente

 

1 La primera versión de este artículo apareció en la revista “Universo Holístico”, nº 47, de marzo de 2012.

 

2 Hecho público en julio de 2008, aún no hay traducción completa al español; se puede bajar el original en inglés de http://web.archive.org/web/20150303224826/http://www.omsj.org:80/corruption/the-semmelweis-report-gallos-egg

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